La sostenibilidad del sistema de pensiones se ha consolidado como una de las principales preocupaciones económicas y sociales en España. El envejecimiento de la población, la caída de la natalidad y la evolución del mercado laboral han puesto bajo presión un modelo que debe garantizar ingresos suficientes a los jubilados sin comprometer las cuentas públicas.
En este contexto, el sistema de jubilación en 2026 incorpora nuevos ajustes previstos desde hace años en la legislación. No se trata de una reforma improvisada, sino de la aplicación de un calendario progresivo ya aprobado que modifica la edad de jubilación, los años de cotización exigidos y los criterios de cálculo de la pensión.
Cambios en la jubilación en 2026 en España
La edad legal de jubilación en España no es fija, sino que aumenta de forma gradual desde 2013 como parte de la reforma estructural del sistema. En 2025, la jubilación ordinaria se situó en 66 años y 8 meses para quienes no alcanzaban el periodo mínimo de cotización establecido por la Seguridad Social.
Desde el 1 de enero de 2026, ese umbral vuelve a desplazarse. La edad ordinaria de jubilación pasa a ser de 66 años y 10 meses para las personas que no lleguen al mínimo de cotización exigido. Este cambio responde al objetivo de equilibrar el número de cotizantes con el de pensionistas y reforzar la viabilidad financiera del sistema público.
La normativa mantiene, no obstante, una doble vía de acceso a la jubilación, lo que introduce diferencias relevantes según la carrera laboral de cada trabajador.
Jubilación a los 65 años en 2026 para quienes cumplen el mínimo de cotización
En 2026, quienes acrediten 38 años de cotización podrán seguir accediendo a la jubilación a los 65 años, sin necesidad de prolongar su vida laboral. Este requisito marca la frontera entre la jubilación ordinaria anticipada y la jubilación retrasada por insuficiencia de cotizaciones.
La Seguridad Social utiliza este criterio para premiar las carreras laborales largas y continuas. Quienes no alcancen ese umbral deberán esperar hasta los 66 años y 10 meses, salvo que opten por fórmulas de jubilación anticipada, que conllevan coeficientes reductores sobre la pensión.
Este esquema dual seguirá vigente en los próximos años, ya que el calendario legal prevé que la edad ordinaria alcance los 67 años en 2027, salvo para quienes cumplan el mínimo de cotización exigido en cada ejercicio.
Qué ocurre con las pensiones mínimas y su revalorización
Más allá de la edad de retiro, el debate sobre las pensiones se centra también en su cuantía y poder adquisitivo. El Gobierno mantiene el compromiso de elevar las pensiones mínimas con el objetivo de reducir el riesgo de pobreza entre las personas mayores y acercar estos ingresos a los estándares europeos.
Este compromiso se enmarca en las recomendaciones del Pacto de Toledo y en la vinculación de las pensiones al Índice de Precios de Consumo (IPC), un mecanismo que busca preservar el poder adquisitivo frente a la inflación. La revalorización anual no es fija, sino que depende de la evolución media del IPC del año anterior.
Para 2026, las estimaciones manejadas por la Seguridad Social apuntan a una actualización en línea con la inflación prevista, aunque las cifras definitivas no se conocerán hasta que se cierre el dato oficial del IPC. Las cuantías brutas mensuales variarán según el tipo de pensión y la situación personal del beneficiario.
El nuevo sistema de cálculo que entra en juego en 2026
Otro de los cambios relevantes asociados a 2026 es la consolidación del llamado sistema dual de cálculo de la pensión. A partir de este año, la Seguridad Social aplicará automáticamente el método de cálculo más favorable para el trabajador entre las opciones previstas en la reforma.
Este sistema compara distintos periodos de cómputo de la base reguladora y selecciona el que resulte más beneficioso para el futuro jubilado, sin que sea necesaria una elección expresa por parte del interesado. El objetivo es evitar perjuicios a quienes hayan tenido carreras laborales irregulares o con lagunas de cotización.
La medida forma parte de una estrategia más amplia orientada a adaptar el sistema a las nuevas trayectorias laborales, marcadas por cambios de empleo, interrupciones y mayor diversidad de situaciones profesionales.
Un escenario que exige planificación personal
Los cambios en la jubilación en 2026 refuerzan la necesidad de que los trabajadores revisen su vida laboral con antelación. Conocer los años cotizados, las bases de cotización y las opciones disponibles resulta clave para tomar decisiones informadas sobre el momento del retiro.
En un contexto de ajustes progresivos y reglas cada vez más precisas, la planificación se convierte en un factor decisivo para garantizar una pensión adecuada. El calendario legal avanza, y con él, un sistema que busca equilibrar sostenibilidad financiera y protección social en una sociedad cada vez más longeva.