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Más de 50.000 personas renuncian cada año a recibir una herencia que les corresponde. Las razones son diversas y van desde el temor a que las deudas del fallecido superen el patrimonio recibido hasta el coste de los impuestos o los conflictos que pueden surgir entre familiares.

Según los datos del Consejo General del Notariado de España, las renuncias a herencias han aumentado progresivamente desde las 37.625 registradas en 2015 hasta situarse en torno a las 55.000 anuales desde 2021. En 2025 se produjeron 55.789 renuncias.

La portavoz del Consejo General del Notariado, María Teresa Barea, explica que este incremento está relacionado en parte con la pandemia, que provocó un fuerte aumento de los fallecimientos y, con ello, tanto de las aceptaciones como de las renuncias. Este efecto todavía se refleja en las estadísticas.

El miedo a las deudas dispara las renuncias: qué es una “herencia negra”

Uno de los principales motivos para rechazar una herencia es descubrir que las deudas del fallecido pueden superar el valor de los bienes recibidos. Barea se refiere a estos casos como una “herencia negra”, una situación que puede conocerse mediante consultas a entidades financieras o al propio notario.

Sin embargo, renunciar no es la única alternativa. Los herederos pueden aceptar la herencia a beneficio de inventario, una opción que permite responder de las posibles deudas únicamente con el patrimonio heredado, sin comprometer los bienes que ya tenía el beneficiario.

En 2025 se registraron 1.811 aceptaciones a beneficio de inventario. La abogada especializada en gestión patrimonial y planificación sucesoria Carmen Pérez-Pozo recomienda elegir “siempre” esta opción cuando existan dudas sobre las posibles deudas asociadas a la herencia.

También hay motivos personales detrás de algunas renuncias. Puede ocurrir cuando el heredero apenas tenía relación con el fallecido, por ejemplo, un familiar lejano, o cuando existen numerosos beneficiarios y la gestión de los bienes resulta complicada.

Barea resume esta situación con una expresión sencilla: “porque es un lío”. Un ejemplo sería el de varios primos que heredan conjuntamente un terreno de escaso valor y prefieren no asumir los trámites y obligaciones que implica.

El miedo a deudas, impuestos y "líos" explica las 50.000 renuncias a herencias cada año. (Fuente: Shutterstock).
El miedo a deudas, impuestos y "líos" explica las 50.000 renuncias a herencias cada año. (Fuente: Shutterstock).

Impuestos y conflictos familiares: los otros motivos para rechazar una herencia

La carga fiscal también puede influir en la decisión, aunque los notarios consideran que se trata de un motivo “muy minoritario”. El problema aparece especialmente en herencias sin liquidez, como aquellas formadas principalmente por propiedades difíciles de vender pero que generan obligaciones tributarias.

La situación puede ser más complicada cuando el heredero es una persona con un vínculo familiar lejano, como un tío, un sobrino o incluso un amigo, ya que estos beneficiarios suelen contar con menos bonificaciones en el impuesto de sucesiones.

Pérez-Pozo, en cambio, considera que existe una “relación directa entre la fiscalidad y las renuncias”, especialmente en determinadas comunidades autónomas. La experta advierte de que una sucesión compleja, especialmente cuando incluye sociedades familiares, puede tener un elevado coste si no se ha planificado correctamente.

Por este motivo, recomienda preparar la sucesión con antelación, desde acordar el reparto entre los herederos hasta reorganizar sociedades sin actividad o estudiar posibles donaciones en vida.

El miedo a deudas, impuestos y "líos" explica las 50.000 renuncias a herencias cada año. (Fuente: Shutterstock).
El miedo a deudas, impuestos y "líos" explica las 50.000 renuncias a herencias cada año. (Fuente: Shutterstock).

Impuesto de sucesiones: cuánto cambia según la comunidad autónoma

Las diferencias fiscales entre comunidades autónomas son importantes porque cada territorio tiene competencias para establecer reducciones, tarifas, deducciones y bonificaciones en el impuesto de sucesiones y donaciones.

En 2025, Andalucía registró 10.692 renuncias, Cataluña 9719, Madrid 5886 y la Comunidad Valenciana 5604. Sin embargo, estas cifras están condicionadas por el tamaño de cada población y no permiten determinar por sí solas dónde existe una mayor incidencia de renuncias.

Según el Consejo General de Economistas, los ascendientes, descendientes y cónyuges “prácticamente” no pagan impuesto de sucesiones en Andalucía, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia, La Rioja y Valencia.

En otras comunidades existen diferentes límites y bonificaciones. Asturias, por ejemplo, no grava estas herencias si no superan los 300.000 euros, mientras que Aragón deja “casi” sin tributación las inferiores a 500.000 euros. Castilla-La Mancha aplica bonificaciones de entre el 80 % y el 100 % para determinadas bases inferiores a 300.000 euros. Cataluña, por su parte, deja sin tributación los primeros 100.000 euros en determinados casos y aplica bonificaciones decrecientes a partir de esa cantidad.

Las ventajas fiscales son mucho menores cuando los herederos son hermanos, tíos, sobrinos u otros familiares y allegados, y también varían según la comunidad autónoma.

¿Qué ocurre si nadie acepta una herencia?

Cuando una herencia queda desierta porque no existen herederos o porque todos han renunciado, el Estado inicia una búsqueda de posibles beneficiarios. Si no aparece ninguno, puede ser declarado heredero abintestato a beneficio de inventario. A pesar del elevado número de renuncias, son muy pocas las herencias que finalmente terminan en manos del Estado: fueron 39 en 2022, 32 en 2023, 14 en 2024 y 13 en 2025.

Durante 2025, el Estado ingresó algo menos de siete millones de euros procedentes de estas herencias. Aproximadamente dos tercios se destinaron a fines sociales y el resto ingresó en el Tesoro.