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La campaña de la Renta 2025-2026 arranca en España con un escenario fiscal más complejo, marcado por nuevas deducciones, subidas selectivas, mayor control de la Agencia Tributaria y una creciente brecha entre comunidades autónomas.

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), uno de los pilares de la recaudación, vuelve al centro del debate por su impacto directo sobre los contribuyentes y por las diferencias cada vez más visibles según el lugar de residencia.

El sistema mantiene su estructura dual: un tramo estatal común y otro autonómico que depende de cada comunidad. Esta característica, que en teoría permite adaptar la fiscalidad a las realidades territoriales, está generando un efecto cada vez más cuestionado: pagar más o menos impuestos por el mismo ingreso en función del código postal.

A esto se suma un contexto de mayor presión recaudatoria. La Agencia Tributaria prevé recibir 25,25 millones de declaraciones, un 2,1% más que en la campaña anterior, impulsado por el crecimiento del empleo.

Cuánto IRPF pagas en España en 2025-2026: las claves del tramo estatal

De acuerdo con los datos oficiales, el tramo estatal del IRPF se mantiene con una escala progresiva que va del 9,5% al 24,5%, distribuida en función de los ingresos. Sin embargo, este porcentaje no se aplica sobre la totalidad de la renta, ya que existen mínimos personales y familiares, además de gastos deducibles que reducen la base imponible.

Aun así, el peso del impuesto es significativo y, en combinación con el tramo autonómico, puede elevar considerablemente la carga fiscal final. Esto explica por qué el IRPF se consolida como el principal motor de la recaudación en España, con cifras que siguen en aumento.

De hecho, unos 7,7 millones de declaraciones serán a ingresar en esta campaña —un 10,3% más— por un importe de 24.628 millones de euros, lo que refleja un fuerte incremento vinculado, entre otros factores, a las ganancias patrimoniales por la venta de inmuebles y acciones.

Las comunidades donde más se paga IRPF en 2025-2026

Las diferencias territoriales no son menores. Ninguna comunidad autónoma replica exactamente la escala estatal, y algunas han optado por elevar de forma significativa los tipos en los tramos altos.

En este contexto, regiones como la Comunitat Valenciana, La Rioja o Cataluña presentan algunos de los tipos marginales más elevados del país, con niveles que pueden superar el 50% en determinados casos.

En paralelo, otras comunidades como Madrid aplican políticas fiscales más moderadas, con tipos más bajos en varios tramos, lo que alimenta el debate sobre competencia fiscal y atracción de contribuyentes.

A continuación, un mapa dinamico que ilustra cuánto IRPF autonómico pagas según la CCAA.

Este escenario genera una realidad clara: dos personas con el mismo salario pueden pagar cantidades muy distintas en función de dónde residan, lo que ha reavivado el debate sobre la equidad del sistema.

Las nuevas medidas: alivio para rentas bajas y presión para el ahorro alto

Entre las novedades más destacadas de esta campaña se encuentra una deducción dirigida a las rentas del trabajo inferiores a 18.276 euros. En el caso de quienes perciben el salario mínimo interprofesional, fijado en 16.576 euros para 2025, la deducción puede alcanzar los 340 euros, lo que en la práctica deja a estos ingresos exentos de tributación.

Por otro lado, el Gobierno ha decidido elevar la tributación sobre las rentas del ahorro superiores a 300.000 euros, con un tipo que pasa del 28% al 30%, una medida centrada en contribuyentes de mayor capacidad económica.

Además, se mantienen deducciones vinculadas a la compra de vehículos eléctricos, la eficiencia energética, planes de pensiones o donativos, lo que añade más variables a un sistema ya complejo.

Inflación y fiscalidad: el “impuesto silencioso” que golpea a la clase media

Uno de los puntos más controvertidos es la falta de ajuste del IRPF a la inflación. La no deflactación de la tarifa y la ausencia de actualización de los mínimos personales están generando un incremento indirecto de la carga fiscal.

En diálogo con El Cronista, el economista y profesor de MBA en Nebrija Business & Technology School, Mario Cantalapiedra, fue contundente:

Está funcionando como un impuesto silencioso que aumenta la recaudación y reduce poder adquisitivo”.

El experto explica que este fenómeno provoca que subidas salariales nominales empujen a los contribuyentes a tramos superiores sin una mejora real de ingresos.

En esa línea, advierte que el efecto combinado de inflación y fiscalidad puede tener consecuencias más amplias:

“Una presión fiscal creciente sobre las rentas del trabajo desincentiva contratar y emprender y aumenta el atractivo de la economía sumergida”.

Un sistema bajo debate: desigualdad, recaudación récord y necesidad de reforma

El creciente diferencial entre comunidades ha encendido las alarmas entre los expertos. La posibilidad de que existan diferencias sustanciales en la tributación según la residencia plantea interrogantes sobre la equidad del sistema.

En este contexto, Cantalapiedra también apunta a la necesidad de cambios estructurales:

Hace falta mayor armonización fiscal para reducir distorsiones territoriales y garantizar equidad y eficiencia”.

Mientras tanto, la Agencia Tributaria prevé devolver 13.271 millones de euros a 15,7 millones de contribuyentes, aunque el número de declaraciones a ingresar crece con fuerza, lo que confirma una mayor presión fiscal efectiva.

El IRPF, lejos de simplificarse, se vuelve cada vez más determinante en la economía de los hogares y más complejo en su aplicación. Entre inflación, diferencias territoriales y cambios normativos, la campaña de la renta 2025-2026 se consolida como una de las más exigentes de los últimos años.