

En España, cuando una persona fallece, sus bienes, derechos y deudas pasan a formar parte del proceso de herencia. En este contexto, las cuentas bancarias no son una excepción. Si los familiares no actúan con rapidez, pueden enfrentarse a consecuencias inesperadas, desde comisiones hasta la pérdida de fondos o heredar deudas que no les corresponden.
Muchas personas desconocen qué ocurre con una cuenta bancaria tras el fallecimiento del titular. La normativa es clara, pero exige una gestión ordenada y documentación adecuada para que los herederos puedan proteger su patrimonio y evitar sanciones.

Pasos clave tras el fallecimiento del titular de una cuenta bancaria
La primera acción recomendada es comprobar si el fallecido tenía cuentas activas, ya que no siempre existe información directa. Para ello, los herederos pueden acudir a la Administración Tributaria, que dispone de datos facilitados por las entidades financieras. Esta consulta permite verificar si existen depósitos, deudas pendientes o cuentas inactivas a nombre del fallecido.
Una vez confirmada la existencia de cuentas, se debe notificar el fallecimiento al banco lo antes posible. Para este trámite es imprescindible presentar el certificado de defunción y la documentación que acredite el vínculo legal con el fallecido: testamento o declaración de herederos.
Posteriormente, es recomendable cerrar las cuentas abiertas si no se utilizarán, ya que muchas entidades aplican comisiones de mantenimiento mensuales que pueden seguir acumulándose y generar saldos negativos, lo cual afecta directamente a los herederos.
Qué pasa si no se cierra la cuenta del fallecido
No notificar al banco ni gestionar correctamente la cuenta bancaria de una persona fallecida puede acarrear varios problemas:
- Comisiones periódicas por servicios que ya no se utilizan.
- Intereses negativos, en caso de productos asociados.
- Embargos, si existen deudas vinculadas a la cuenta.
- Pérdida del dinero, ya que si nadie reclama la cuenta en 20 años, el saldo pasa automáticamente al Estado español.
La Agencia Tributaria dispone de un canal específico para tramitar estos casos y evitar que el patrimonio quede en situación de abandono.

¿Los familiares heredan también las deudas?
En España, las deudas del fallecido no se cancelan automáticamente tras su muerte. Los herederos pueden elegir entre tres opciones:
- Aceptar la herencia pura y simple: se heredan tanto los bienes como las deudas, y el heredero responde con todo su patrimonio.
- Aceptar a beneficio de inventario: solo se pagan las deudas hasta donde alcance el valor de los bienes heredados, sin afectar el patrimonio personal.
- Renunciar a la herencia: si las deudas superan los activos, es posible rechazar la herencia y evitar cualquier obligación futura.
Elegir la mejor opción requiere conocer con precisión el patrimonio del fallecido. Por eso es clave solicitar el inventario de bienes y deudas, y contar con asesoramiento legal antes de aceptar o rechazar una herencia.














