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La campaña fiscal de 2026 trae novedades fiscales que pueden aliviar la carga del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) en España, un tributo que grava las herencias y donaciones según el valor del patrimonio y el grado de parentesco entre quien transmite y quien recibe.

Este impuesto varía notablemente según la comunidad autónoma, lo que ha generado grandes desigualdades territoriales durante años. Varias regiones han decidido ampliar bonificaciones y exenciones para determinados grupos de herederos, reduciendo o incluso eliminando la obligación de pagar el tributo en casos habituales para familias.

Las nuevas reducciones del impuesto permiten que más herederos conserven una mayor parte del patrimonio recibido.Fuente: ShutterstockShutterstock

Las bonificaciones que cambian el impuesto en 2026

El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que en 2026 sigue siendo gestionado de forma independiente por cada comunidad, sigue una lógica de gravamen progresivo que va desde alrededor del 7,65% hasta el 34% antes de aplicar reducciones y bonificaciones.

Algunas comunidades ya aplican bonificaciones del 99% para herederos directos como hijos, cónyuges y ascendientes, lo que en la práctica deja el impuesto en una cantidad simbólica o cercana a cero para estos grupos. Esto es especialmente claro en regiones como Madrid y Andalucía, donde estas reducciones son habituales desde hace años.

En otras zonas, como Galicia, existen reducciones relevantes para herederos cercanos, con exenciones cuando el valor de la herencia es inferior a cierto umbral y bonificaciones sustanciales para los núcleos familiares más habituales.

Hasta ahora, los beneficios fiscales solían centrarse en los grupos más cercanos (hijos, cónyuges, padres). Sin embargo, uno de los cambios más relevantes previstos desde junio de 2026 es la ampliación de bonificaciones del 25% sobre la cuota tributaria para parientes de grado medio como hermanos, tíos o sobrinos.

Esta ventaja fiscal, que antes no existía o era muy limitada, se convertirá en una realidad en muchas comunidades y se prevé que suba hasta el 50% en 2027.

Este tipo de cambios responden a iniciativas legales adoptadas en distintas regiones y busca alinear la fiscalidad con las realidades familiares modernas, donde la transmisión de patrimonios entre parientes más distantes también es relevante.

Quiénes quedan exentos o con bonificaciones en 2026

La principal ventaja del sistema español es su flexibilidad autonómica. Esto significa que, aunque exista una normativa estatal que establece la base y el tipo general del impuesto, son las comunidades quienes deciden bonificaciones, mínimos exentos y reducciones aplicables.

En 2026, las personas que más se benefician de estos cambios son:

  • Descendientes directos (hijos y nietos), cónyuges y ascendientes (padres y abuelos), que en varias comunidades no pagan ISD o afrontan una carga prácticamente nula gracias a bonificaciones del 99% o exenciones similares.
  • Hermanos, tíos y sobrinos, que desde junio de 2026 empezarán a gozar de reducciones fiscales progresivas que pueden abarcar desde el 25% hasta el 50% en un año siguiente si las comunidades lo aprueban en sus normativas propias.

Por el contrario, en comunidades donde no se han implantado bonificaciones tan amplias, como en algunas con normativa más estricta, el impuesto puede seguir siendo elevado para herederos sin parentesco directo y sin reducciones significativas, lo que hace esencial planificar la tributación con asesor fiscal.

Además, es importante considerar que las donaciones en vida pueden estar sujetas a reglas distintas dentro del mismo impuesto, aunque también se benefician de reducciones en determinadas circunstancias, como cuando el valor del bien donado es bajo o cuando se aplica una bonificación absoluta en el caso de importes pequeños.

Qué impacto tienen estos cambios para las familias

Los cambios introducidos para 2026 buscan, en parte, corregir las desigualdades fiscales históricas entre comunidades autónomas. Durante años, contribuyentes en regiones como Madrid, Andalucía, Galicia o Valencia han disfrutado de bonificaciones muy favorables, mientras que otras áreas gravaban fuertemente las herencias, especialmente las recibidas por hermanos o parientes más lejanos.

La ampliación de las bonificaciones para familiares de grado medio puede representar ahorros fiscales notables para las familias que transmiten patrimonio entre hermanos, tíos o sobrinos, reduciendo la probabilidad de que se produzcan renuncias a la herencia por cargas fiscales elevadas.

Sin embargo, expertos fiscales advierten que estas ventajas no siempre son automáticas: es necesario que cada comunidad pública y aplique formalmente estas nuevas reducciones en su normativa regional, y que los herederos cumplan con los requisitos formales en su declaración del impuesto.

El asesoramiento profesional ayuda a interpretar los cambios del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y a cumplir correctamente con la normativa vigente.

También hay que tener en cuenta que, a pesar de estas bonificaciones, la base imponible del impuesto sigue siendo progresiva y dependiente del valor total del patrimonio heredado, lo que implica que, en casos de grandes patrimonios sin reducción o bonificación plena, la carga fiscal puede seguir siendo significativa para quienes no residan en comunidades con tratamientos muy favorables.

En definitiva, 2026 marca un punto de inflexión en la fiscalidad de las herencias y donaciones en España, con cambios que acercan beneficios a más herederos y refuerzan la importancia de la planificación fiscal familiar ante las distintas realidades autonómicas.