

En La Torre d’en Besora, un pequeño municipio de la Provincia de Castellón con apenas 160 habitantes, las autoridades han puesto en marcha una medida excepcional para evitar que su único bar cierre definitivamente.
La idea es tan llamativa como sencilla: ofrecer la gestión del local por apenas 100 euros al mes, un precio simbólico con el objetivo de atraer a alguien dispuesto a mantenerlo abierto para los vecinos.
La falta de actividad en espacios esenciales como bares o cafeterías es uno de los síntomas más visibles de la despoblación rural, un fenómeno que afecta a muchos pueblos pequeños en España. Estos lugares no solo son negocios: son puntos de encuentro cotidianos donde se tejen redes sociales y se sostiene la vida comunitaria.

La Torre d’en Besora y su apuesta por salvar el bar local
La Torre d’en Besora, situado en el interior de la comarca del Alcalatén, no escapa a las dificultades que enfrentan muchas localidades de menor tamaño en la España rural. Con una población que ronda los 160 habitantes, el cierre del único bar habría significado una pérdida considerable de actividad social.
Ante este panorama, el Ayuntamiento decidió sacar a concurso la gestión de este establecimiento por tan solo 100 euros al mes. El coste bajo pretende incentivar a interesados (sea un emprendedor, un hostelero o una pareja joven con interés en la vida rural) a asumir la responsabilidad de mantenerlo en funcionamiento.
Qué requisitos se exigen para aplicar
Aunque la oferta parece casi increíble a primera vista, no se trata simplemente de pagar una renta simbólica y abrir la persiana. El Ayuntamiento de La Torre d’en Besora ha establecido una serie de condiciones orientadas a garantizar que el negocio funcione y se inserte en la vida comunitaria.
Entre los requisitos básicos suelen incluirse:
- Compromiso de apertura regular del bar, adaptado a las necesidades de los vecinos.
- Gestión responsable del establecimiento, lo que puede implicar ofrecer productos básicos de cafetería o incluso algo de menú ligero.
- Presentación de un plan de explotación o idea de negocio que muestre la viabilidad de la propuesta.
Aunque el Ayuntamiento no ha hecho públicos todos los detalles formales del pliego de condiciones, fuentes del anuncio señalan que el objetivo no es lucrarse con la renta sino asegurar que el bar siga siendo un punto de reunión y servicio para la población local.
Este tipo de ofertas exige voluntad, pero también algo de experiencia o al menos motivación para poner en marcha servicios en zonas rurales, donde el ritmo de vida y las expectativas de negocio son muy distintas a las de los grandes núcleos urbanos.
Por qué iniciativas así están ganando protagonismo en España
La propuesta de La Torre d’en Besora encaja en una tendencia más amplia en varias regiones de España: la búsqueda de fórmulas que eviten que los pueblos pierdan sus pocos servicios básicos y, con ellos, parte de su identidad. En muchos casos, el cierre de un bar arrastra el de otros negocios y acelera la despoblación.

En otras localidades han surgido propuestas aún más atractivas desde el punto de vista económico (como alquileres simbólicos o incluso viviendas gratis a cambio de gestionar servicios esenciales) con el objetivo de atraer nuevos residentes y revitalizar la economía local.
Las autoridades y asociaciones rurales consideran que espacios como los bares no son solo negocios, sino puntos de cohesión social donde vecinos se encuentran, comparten información y mantienen viva la vida del pueblo. Perderlos equivale a perder tejido comunitario.














