La ciudad de Montpellier, en el sur de Francia, puso en marcha un cambio histórico en su sistema de movilidad urbana. Desde este año, el transporte público dejó de tener costo para sus más de 500.000 habitantes, una medida que convierte a la localidad en la más grande de Europa en aplicar esta política de gratuidad total.
La decisión forma parte de un plan urbano que apunta a modificar hábitos de traslado en la ciudad. La iniciativa se apoya en un esquema de financiamiento basado en un impuesto específico a las empresas con más de 11 empleados, lo que permite sostener el servicio sin cobro directo a los usuarios.
El sistema de tranvías y autobuses opera ahora sin necesidad de tickets ni abonos mensuales. Las autoridades locales presentaron la medida como un cambio estructural en la forma de entender la movilidad dentro del espacio urbano.
La estrategia se integra a un conjunto de políticas que buscan reorganizar el uso del automóvil particular. El objetivo central se vincula con una mayor accesibilidad al transporte y una nueva distribución de los costos del sistema.
¿Cómo se financia un sistema de transporte totalmente gratuito?
El esquema económico de Montpellier descansa en un tributo aplicado a empresas con determinada cantidad de trabajadores. Ese aporte reemplaza parte de la recaudación que antes provenía de la venta de boletos y abonos.
Las autoridades locales sostienen que este modelo permite mantener la operatividad del sistema sin trasladar el costo al usuario final. El financiamiento empresarial se convierte en el eje principal de la política pública de movilidad.
El diseño fiscal busca también equilibrar la carga entre actores económicos y usuarios del servicio. La medida se inscribe en una tendencia de ciudades europeas que revisan la forma de sostener el transporte urbano.
¿Qué impacto genera en la movilidad urbana y el uso del automóvil?
La eliminación del pago directo altera los patrones de desplazamiento dentro de la ciudad. El acceso libre al transporte público facilita el uso cotidiano de tranvías y autobuses en trayectos urbanos.
Las autoridades locales esperan una disminución del uso del automóvil particular en calles y avenidas. La política apunta a reorganizar el tránsito y a modificar la distribución del espacio urbano.
El plan también se vincula con objetivos ambientales. La reducción del tráfico vehicular aparece como una de las metas centrales dentro de la estrategia de movilidad de largo plazo.