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La región de Galicia se prepara para un episodio meteorológico adverso que obligará a reforzar las medidas de seguridad en todo su litoral. Las autoridades autonómicas confirmaron la activación de la alerta naranja a partir de este sábado ante la previsión de un fuerte temporal marítimo.

El fenómeno coincide con un brusco cambio de tiempo en España, que pasará en pocas horas de temperaturas cercanas al verano a un escenario invernal con frío, viento, lluvias y hasta nevadas en cotas bajas.

El aviso afecta a toda la costa gallega y responde a la llegada de mar combinada del noroeste con olas que podrían alcanzar los seis metros de altura.

Ante este escenario, la Xunta decidió suspender todas las actividades deportivas en el mar y pidió a la población extremar precauciones, especialmente en zonas como paseos marítimos, diques y puertos.

El operativo de prevención incluye la comunicación directa con municipios, servicios de emergencia y clubes náuticos, mientras se insiste en asegurar embarcaciones y evitar cualquier actividad innecesaria en la costa durante el pico del temporal.

¿Qué impacto tendrá el cambio brusco de temperaturas en España?

El fin de semana marcará un giro térmico poco habitual incluso para la primavera. El viernes todavía se registrarán temperaturas cercanas a los 30 grados en varias ciudades, lo que generará una sensación casi veraniega en amplias zonas del país.

Fuente: EFE
Fuente: EFE

Sin embargo, el sábado llegará un frente frío activo desde el oeste que provocará lluvias generalizadas, tormentas en el sur y un desplome térmico inmediato. La entrada de aire frío reducirá las temperaturas de forma drástica, con descensos que superarán los 15 grados en pocas horas.

El contraste será aún más evidente el domingo, cuando muchas ciudades pasarán de máximas superiores a 25 grados a valores que apenas rozarán los 10. Este cambio vendrá acompañado de viento intenso, lo que incrementará la sensación de frío en gran parte del territorio.

Habrá nieve y heladas fuera de temporada

La irrupción de aire frío no solo traerá lluvias, sino también nieve en niveles inusualmente bajos para abril. La cota descenderá hasta los 700 u 800 metros en el norte y el centro peninsular, con acumulaciones significativas en zonas de montaña.

Además, se prevén heladas débiles en áreas de la meseta norte y regiones elevadas, un fenómeno tardío que podría afectar a cultivos sensibles en plena primavera. Este escenario genera preocupación en el sector agrícola por posibles daños en producciones tempranas.

A pesar del episodio invernal, la situación será transitoria. Desde el lunes comenzará una recuperación progresiva con temperaturas en ascenso y una estabilización del tiempo que devolverá condiciones más propias de la estación hacia la segunda mitad de la semana.