

Hay infraestructuras que no aparecen en los titulares pero que reorganizan silenciosamente el comercio mundial. El ferrocarril Bakú-Tiflis-Kars (BTK), la línea que une Azerbaiyán, Georgia y Turquía a lo largo de 180 kilómetros de vía modernizada, acaba de alcanzar plena operatividad.
La ceremonia oficial se celebró el 2 de junio de 2026 en el complejo logístico ferroviario de Akhalkalaki, en Georgia, con la presencia de los ministros de Transporte de los tres países y representantes de Kazajistán, Uzbekistán y otros países de Asia Central.
El ministro de Desarrollo Digital y Transporte de Azerbaiyán, Rashad Nabiyev, lo resumió con precisión: “Invertimos en los 184 kilómetros de la línea que atraviesa territorio georgiano. Se construyeron trece estaciones, 55 puentes, ocho subestaciones de tracción y más de 320 estructuras”.

¿Cómo progresa el nuevo ferrocarril que une continentes?
El crecimiento del Corredor Medio refleja cambios más profundos en la geoeconomía euroasiática. La línea BTK conecta directamente las redes ferroviarias de Azerbaiyán, Georgia y Turquía, y proporciona a Georgia nuevas oportunidades para consolidar su posición como hub de tránsito regional entre el Mar Caspio, el Mar Negro y el Mediterráneo.
En términos prácticos, la ruta funciona así: la mercancía sale de China o de Asia Central, cruza el Mar Caspio en ferry hasta Bakú, recorre por tren los 180 kilómetros del tramo georgiano hasta Kars, en Turquía, y desde allí conecta con la red ferroviaria europea. Todo por tierra y mar interior, sin depender del Canal de Suez ni de ninguna ruta que atraviese zonas de conflicto activo.
La importancia del ferrocarril BTK ha crecido en el contexto de la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, el aumento del comercio entre China y Europa y la creciente relevancia de la Ruta Internacional de Transporte Transcaspiana.

La modernización y reestructuración del ferrocarril
La capacidad anual del ferrocarril BTK aumentó de 1 millón a 5 millones de toneladas de carga, convirtiéndolo en una de las rutas terrestres más funcionales del Corredor Medio. Ese salto es una multiplicación por cinco de la capacidad de una infraestructura que ya estaba operativa desde 2017 pero que funcionaba muy por debajo de su potencial.
El proyecto incluyó la modernización de 153 kilómetros de infraestructura ferroviaria existente y la construcción de 27 kilómetros de nueva vía construida según estándares europeos. El resultado es una línea homologada para operar con los mismos estándares técnicos que las vías de alta capacidad de la Unión Europea, lo que facilita la integración con los sistemas ferroviarios del continente en la parte occidental de la ruta.
Solo en 2025, el volumen total de carga en tránsito a través de Azerbaiyán alcanzó los 14,3 millones de toneladas, de las cuales aproximadamente 4,7 millones se transportaron a través del Corredor Medio. Con la nueva capacidad operativa, esa cifra puede crecer de forma sostenida.













