

La Semana Santa 2026 en España comenzará bajo un escenario climático poco habitual para esta época. Los principales modelos meteorológicos coinciden en un arranque marcado por el frío, la inestabilidad y precipitaciones irregulares, con posibles impactos en celebraciones al aire libre.
Tanto el portal Meteored como la Agencia Estatal de Meteorología advierten que el ingreso de una masa de aire frío condicionará los primeros días del calendario litúrgico.
Las temperaturas se ubicarán entre 1 y 3 grados por debajo de los valores habituales, lo que generará un ambiente más propio del invierno que de la primavera.
En este contexto, el Domingo de Ramos se perfila como el punto más crítico del inicio festivo. Se esperan máximas de entre 11 y 13 grados, con heladas en zonas del interior y nevadas en áreas montañosas.
La situación climática obligará a seguir de cerca la evolución de los pronósticos, especialmente en ciudades donde las procesiones tienen un fuerte peso cultural y turístico.
¿Cómo será el inicio de la Semana Santa en España?
El arranque estará dominado por una atmósfera dinámica, sin un patrón estable claro. Según los especialistas de Meteored, una masa de aire frío avanzará sobre gran parte del territorio peninsular, lo que generará condiciones invernales en pleno inicio de abril.

Las lluvias aparecerán de forma irregular. Las zonas más afectadas serán el norte, incluyendo la cornisa cantábrica, los Pirineos y sectores del sistema Ibérico. También se prevén nevadas en cotas cercanas a los 1000 metros, un fenómeno poco frecuente en estas fechas.
Sin embargo, no todo el país presentará el mismo comportamiento. El oeste peninsular podría quedar al margen de esta inestabilidad gracias a la presencia de un anticiclón, que aportará temperaturas algo más templadas e incluso valores levemente superiores a lo normal.
¿Habrá mejora del tiempo durante los días festivos?
Las previsiones apuntan a una evolución más favorable con el correr de la semana. A partir del Lunes Santo, la atmósfera tenderá a estabilizarse de manera progresiva, con una reducción de las precipitaciones y un ascenso gradual de las temperaturas.

Aun así, la incertidumbre seguirá presente. Los modelos meteorológicos no muestran una tendencia clara en cuanto a lluvias para el conjunto de la semana.
Esto implica que podrían registrarse episodios aislados de inestabilidad, especialmente en el área mediterránea y Baleares, donde no se descarta la formación de fenómenos como una Dana.
En términos generales, los expertos coinciden en que no se espera una Semana Santa extremadamente lluviosa. El escenario más probable será el de una semana variable, con alternancia de días estables e inestables, lo que obligará a planificar cada jornada con atención a los partes meteorológicos actualizados.









