Mientras mantiene su ofensiva militar en Ucrania, Rusia avanza de manera paralela en África. Moscú expande su presencia militar en regiones estratégicas del continente, con especial atención en África Occidental y zonas subsaharianas marcadas por conflictos persistentes y debilidad institucional.
Según hallazgos de The Associated Press, Rusia envía armamento sofisticado a estas regiones mediante buques de carga. Esta operatoria le permite eludir las sanciones impuestas por países occidentales y sostener un flujo constante de equipamiento militar de alto valor.
El objetivo central es fortalecer aliados locales y consolidar influencia geopolítica a largo plazo. Moscú busca disputar poder con Estados Unidos, Europa y China en un continente clave por sus recursos naturales y su peso estratégico.
Mali, Burkina Faso y Níger enfrentan desde hace más de una década a grupos armados yihadistas. Entre ellos figuran organizaciones ligadas a Al Qaeda y el Estado Islámico.
La persistencia del conflicto debilitó a los Estados locales. Esto abrió la puerta a nuevos actores de seguridad, entre ellos Rusia. En este contexto, Moscú incrementó su apoyo militar directo con un despliegue institucional que pretende mejorar la defensa en África.
Cómo Rusia envía armas y tecnología militar a África
La investigación de la AP rastreó un convoy de buques con bandera rusa durante casi un mes. El trayecto comenzó en el mar Báltico y finalizó en puertos de África Occidental, donde se descargó material bélico sofisticado.
“Los barcos transportaban obuses, equipos de interferencia de radio y otro equipo bélico”, señalaron oficiales militares europeos. El seguimiento se realizó mediante imágenes satelitales, señales de radio y verificación de rutas marítimas.
Las entregas incluyeron tanques, vehículos blindados, artillería pesada y sistemas electrónicos. Parte de este material fue trasladado por tierra hasta Mali, reforzando la capacidad operativa del Cuerpo Africano ruso en la región.
El Cuerpo Africano y el nuevo control militar del Kremlin
El Cuerpo Africano es una fuerza paramilitar con apenas dos años de antigüedad y vínculos con una rama encubierta del ejército ruso. Su crecimiento coincide con la retirada de tropas europeas y estadounidenses de varios países subsaharianos.
“Tenemos la intención de ampliar nuestra cooperación con los países africanos en todos los ámbitos, con énfasis en la cooperación económica y las inversiones”, dijo Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin. “Esta cooperación incluye áreas confidenciales relacionadas con la defensa y la seguridad”.
Tras el repliegue del Grupo Wagner y la muerte de Yevgeny Prigozhin, Moscú reforzó su control directo en África. El avance del Cuerpo Africano redefine el equilibrio militar regional y consolida la estrategia rusa en el continente.