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La salud cerebral ha dejado de ser un tema reservado para la vejez. Hoy, la ciencia demuestra que la prevención comienza mucho antes, y que lo que se pone en el plato influye directamente en la forma en que el cerebro procesa, recuerda y responde.

La memoria, la concentración y la agilidad mental no solo dependen de la genética o de la edad, sino de factores cotidianos como el descanso, la actividad física y, sobre todo, la alimentación.

El doctor Rodrigo Arteaga se ha convertido en una referencia por su enfoque práctico y accesible sobre cómo cuidar la mente desde la alimentación.
El doctor Rodrigo Arteaga se ha convertido en una referencia por su enfoque práctico y accesible sobre cómo cuidar la mente desde la alimentación.YouTube

A través de un vídeo, publicado en su cuenta de YouTube, el médico Rodrigo Arteaga explica: “Lo que comes puede ayudar a mantener tu cerebro con mucha energía, con una mejor memoria y que siga funcionando con estabilidad conforme pasan los años”.

De esta forma, el especialista busca desmitificar la idea de que el deterioro cognitivo es inevitable. Para él, la clave está en una nutrición simple, accesible y constante, sin depender de suplementos caros ni de fórmulas complejas.

Alimentos cotidianos que nutren las neuronas

Uno de los pilares en las recomendaciones de Arteaga es el consumo regular de sardinas. “Dos o tres veces que tú consumas sardinas por semana es de las mejores cosas que puedes hacer por tu cerebro” asegura el médico. Este pescado azul es fuente directa de ácidos grasos omega-3 tipo DHA, necesarios para mantener la estructura de las membranas neuronales y favorecer la transmisión de impulsos eléctricos entre células cerebrales.

Además, las sardinas aportan vitamina D, selenio y proteínas de alta calidad, y son una opción económica que puede encontrarse fácilmente en cualquier supermercado. Según Arteaga, “una lata de sardinas a la semana, por ejemplo, ya va haciendo una diferencia”.

Otro alimento destacado por sus beneficios es el huevo, que contiene colina, un precursor de la acetilcolina, neurotransmisor fundamental para la atención y la formación de recuerdos. “Si te falta, la señal entre neuronas pierde fuerza”, explica el especialista. Incorporar huevos varias veces por semana ayuda a sostener la comunicación neuronal.

Combatir la inflamación con lo que se come

Arteaga también pone énfasis en el papel de la inflamación crónica de bajo grado, una de las principales amenazas silenciosas para el cerebro. “El cerebro envejece más rápido cuando la inflamación se vuelve parte de la vida cotidiana” afirma, señalando que esta condición puede derivarse de un estilo de vida deficiente, con falta de sueño y exceso de alimentos ultraprocesados.

Entre los aliados para reducir esta inflamación, el especialista menciona el aceite de oliva virgen extra, gracias a sus antioxidantes naturales, y los frutos rojos, como arándanos y frambuesas, ricos en polifenoles que protegen al hipocampo, una región esencial para la memoria. “Una porción pequeña, un puñito de ellas, varias veces por semana, te ayuda a mantener ese apoyo antioxidante constante”, recomienda.

Además, incluye en su lista de alimentos esenciales al plátano, por su contenido en potasio y su capacidad para entregar energía sin causar picos de glucosa. Y al ajo, por su efecto sobre el glutatión, un antioxidante clave para proteger el sistema nervioso.

Una estrategia de prevención diaria y sin complicaciones

En el vídeo, el médico refuerza que la prevención cerebral se construye todos los días. “Tu mente merece seguir prendida y eso se construye en tu plato”, afirma. Esta visión propone abandonar el mito de que cuidar el cerebro requiere productos sofisticados o rutinas inalcanzables.

Pequeños gestos como cocinar con aceite de oliva, añadir una cucharada de semillas de chía al yogur, o terminar una comida con un puñado de frutos rojos, generan un efecto acumulativo. “Lo que haces hoy se va acumulando con el tiempo”, recuerda el médico.

La buena comunicación entre neuronas depende en gran parte de una dieta equilibrada rica en omega-3, antioxidantes y vitaminas esenciales.
La buena comunicación entre neuronas depende en gran parte de una dieta equilibrada rica en omega-3, antioxidantes y vitaminas esenciales.Freepik

Sus consejos apuntan a que cualquier persona pueda comenzar con algo concreto: “Desayunar huevo con frijoles tres o cuatro veces por semana. Esto ya le da a tu cerebro energía mucho más estable”.

El enfoque de Arteaga, respaldado por evidencia y alejado de fórmulas milagrosas, refuerza la idea de que la salud cognitiva está al alcance de la mayoría, siempre que se tomen decisiones conscientes, repetidas en el tiempo, y sostenidas desde la cocina.