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Sacar los vasos del lavavajillas y descubrir que están cubiertos por una película blanca es un problema más común de lo que parece. Aunque estén recién lavados, pueden verse opacos, con manchas o como si todavía estuvieran sucios.

La primera reacción suele ser volver a lavarlos o añadir más detergente. Sin embargo, según explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), esta práctica no siempre resuelve el problema y, en algunos casos, puede empeorarlo.

La organización advierte de que la dureza del agua, el detergente utilizado y el desgaste del cristal son las principales causas de que los vasos pierdan su transparencia. La buena noticia es que, cuando se trata de depósitos de cal, existen formas sencillas de evitar que vuelva a suceder.

Cómo evitar las manchas blancas en los vasos y recuperar su brilloFuente: ShutterstockShutterstock

¿Por qué los vasos salen blancos del lavavajillas aunque estén limpios?

Una de las causas más habituales es la acumulación de cal. El agua que llega a los hogares contiene minerales, principalmente calcio y magnesio, cuya concentración varía según la zona geográfica.

Cuando el agua tiene una elevada concentración de estos minerales, se considera agua dura. Durante los ciclos de lavado, especialmente con temperaturas altas, la cal puede depositarse sobre los vasos y dejar esa característica película blanquecina.

Pero el problema no es únicamente estético. La OCU señala que el exceso de cal también reduce la eficacia de los detergentes, ya que interfiere con algunos de sus componentes. Esto puede dificultar la limpieza y favorecer la aparición de residuos en la vajilla.

Por eso, utilizar más jabón no siempre es la solución. De hecho, una cantidad excesiva de detergente puede provocar que queden restos si el aclarado no consigue eliminarlos por completo.

Cómo evitar que los vasos salgan blancos del lavavajillas, según la OCU

Para prevenir la aparición de manchas blancas, la OCU recomienda prestar atención a varios ajustes del electrodoméstico. Algunos de ellos suelen pasar desapercibidos, pero pueden marcar una diferencia en el resultado de cada lavado.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Revisar el depósito de sal: utilizar sal específica para lavavajillas y ajustar el sistema descalcificador según la dureza del agua.
  • Comprobar el abrillantador: este producto facilita el secado y ayuda a evitar que las gotas de agua dejen marcas.
  • Elegir un detergente adecuado: no todos los productos ofrecen la misma protección frente a la cal y el desgaste del cristal.
  • Reducir la temperatura: la OCU recomienda utilizar programas inferiores a 55 °C para limitar los depósitos de cal, siempre que sean apropiados para la carga.
  • Colocar correctamente los vasos: dejar espacio entre ellos evita golpes y facilita que el agua circule durante el lavado.

También conviene consultar el manual del lavavajillas para configurar correctamente el descalcificador. Incluso las pastillas de detergente todo en uno pueden resultar insuficientes cuando el agua es especialmente dura.

El truco para saber si los vasos tienen cal o el cristal está dañado

El truco de la OCU para saber si los vasos tienen cal o el cristal está dañadoShutterstock

No todas las manchas blancas tienen solución. La OCU advierte de que, con el paso del tiempo, algunos vasos pueden sufrir un deterioro irreversible del cristal debido a la exposición repetida al calor, los detergentes y los ciclos de lavado.

Según la OCU, para distinguir entre un depósito de cal y un daño permanente, la organización propone una prueba sencilla que puede hacerse en casa.

Consiste en sumergir los vasos durante al menos 30 minutos en una mezcla de una parte de vinagre por tres partes de agua. Después, deben lavarse a mano y comprobar si recuperan su transparencia.

Si la película blanca desaparece, probablemente se trate de un depósito mineral y convenga revisar la configuración de la sal y del descalcificador. En cambio, si los vasos continúan opacos, puede haberse producido una corrosión del vidrio que no se elimina con la limpieza.

Para evitar este último problema, la OCU aconseja comprobar que los vasos sean aptos para lavavajillas y utilizar programas suaves, especialmente cuando se trata de cristalería delicada.