Cuando el fregadero empieza a drenar lentamente, muchas personas recurren directamente a productos químicos o a un desatascador. Sin embargo, existe un método casero mucho más sencillo, que consiste en colocar una botella de plástico con agua boca abajo sobre el desagüe y presionarla con fuerza.
La idea consiste en utilizar la propia botella para generar presión dentro de la tubería y empujar residuos, restos de alimentos u otras pequeñas acumulaciones que estén dificultando el paso del agua. Se trata de un sistema pensado principalmente para atascos leves, no para obstrucciones graves.
El mecanismo se asemeja al de un desatascador manual, ya que la presión creada sobre la boca del desagüe intenta desplazar el tapón hacia el interior de la cañería. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda precisamente combatir los atascos domésticos con métodos mecánicos, como una ventosa, antes de recurrir a productos químicos.
Para qué sirve poner una botella con agua en el desagüe
El principal objetivo es conseguir que un chorro de agua a presión llegue directamente al interior de la tubería. Cuando la boca de la botella queda bien apoyada sobre el desagüe y se comprime el recipiente, el agua sale con mayor fuerza y puede ayudar a mover los residuos acumulados.
Este método puede resultar útil cuando el fregadero todavía evacúa agua, pero lo hace más lentamente de lo habitual. En esos casos, la obstrucción puede estar formada por pequeñas cantidades de grasa, restos de alimentos u otras partículas adheridas a la cañería.
La técnica parte del mismo principio que otros sistemas mecánicos utilizados para desatascar tuberías. La OCU señala que la presión o succión generada mediante una ventosa puede ayudar a liberar un atasco y recomienda revisar también el sifón, uno de los puntos donde suelen acumularse residuos.
No obstante, si el agua directamente deja de circular o el problema reaparece con frecuencia, una botella probablemente no sea suficiente. En ese caso puede ser necesario limpiar el sifón, utilizar un muelle de fontanero o solicitar la intervención de un profesional.
Cómo hacer el truco de la botella paso a paso
Para ponerlo en práctica se recomienda utilizar una botella de plástico flexible, de aproximadamente entre 500 mililitros y 1,5 litros. Primero debe llenarse casi por completo con agua y quitarse la tapa.
Después, hay que colocarla boca abajo y apoyar su abertura directamente sobre el desagüe. Es importante conseguir el mayor ajuste posible para que la presión no se escape por los laterales.
Una vez posicionada, se presiona la botella con fuerza para impulsar el agua hacia el interior de la tubería. Después puede abrirse el grifo para comprobar si el fregadero vuelve a drenar con normalidad.
Si tras uno o dos intentos no existe una mejora clara, conviene no insistir indefinidamente. La OCU recomienda pasar entonces a otros métodos mecánicos, como desmontar y limpiar el sifón o utilizar una guía o muelle de fontanero cuando la instalación lo permita.
Cuándo no alcanza este método para desatascar el fregadero
La botella con agua está pensada para obstrucciones pequeñas y recientes. Si existen restos sólidos importantes, acumulaciones severas de grasa o un atasco situado más lejos dentro de la instalación, la presión generada puede no ser suficiente.
En estos casos, los especialistas recomiendan comenzar por soluciones mecánicas antes de emplear sustancias corrosivas. Por ejemplo, aconsejan utilizar primero un desatascador manual y revisar el sifón, aunque advierten sobre los riesgos de determinados productos químicos para las tuberías.
También es importante no mezclar diferentes desatascadores químicos ni emplear productos agresivos sin seguir las indicaciones del fabricante. Se desaconseja especialmente el uso de ácido sulfúrico y otras combinaciones peligrosas.
De esta forma, poner una botella con agua boca abajo en el desagüe puede funcionar como una primera prueba sencilla cuando el fregadero empieza a tragar lentamente. Si el problema persiste, lo más conveniente es identificar el origen del atasco y utilizar un sistema adecuado o recurrir a un fontanero.