

España volverá a mirar al cielo este viernes 28 de agosto de 2026. Apenas dos semanas después del eclipse solar que marcó el verano, un nuevo fenómeno astronómico será visible desde el país: un eclipse parcial de Luna que llegará a ocultar cerca del 93% del disco lunar.
El fenómeno tendrá lugar durante las horas previas al amanecer, cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alineen y la sombra de nuestro planeta avance sobre el satélite. Durante el momento de mayor ocultación, la Luna podrá adquirir un llamativo tono rojizo, uno de los efectos más característicos de los eclipses lunares.
A diferencia de lo que ocurre con un eclipse de Sol, no será necesario utilizar gafas especiales ni protección ocular para observarlo. El eclipse podrá contemplarse a simple vista desde España, aunque los horarios y las fases que llegarán a verse dependerán de la ubicación.
Para qué sirve poner un vaso con agua y sal durante el eclipse

Dentro de las prácticas esotéricas y las creencias populares, colocar un vaso con agua y sal se relaciona principalmente con la limpieza simbólica del ambiente y la eliminación de aquello que se considera una “energía negativa”.
El ritual no es exclusivo de los eclipses. Existen diferentes variantes que colocan agua y sal en dormitorios, mesas, entradas y ventanas con la intención simbólica de armonizar los espacios.
Los eclipses añaden otro componente a esta tradición. En diferentes corrientes espirituales, estos fenómenos son interpretados como momentos de transformación, cierre de etapas o renovación, aunque estas interpretaciones no pertenecen al ámbito de la astronomía.
Por eso, quienes realizan este tipo de rituales aprovechan el eclipse como un momento simbólico para reflexionar sobre aquello que quieren abandonar y los cambios que desean iniciar.
Por qué recomiendan colocar el vaso cerca de una ventana
La ventana tiene un significado especial dentro de estas prácticas. Simbólicamente representa uno de los puntos de conexión entre el interior de una vivienda y el exterior.
De hecho, colocar vasos con agua y sal en ventanas es una práctica que existe independientemente de los eclipses. Dentro de algunas creencias esotéricas se utiliza como una especie de limpieza energética destinada a mantener fuera del hogar aquello que se interpreta como negativo.
En los rituales asociados a eclipses, la elección de una ventana también responde a la intención de mantener el recipiente próximo al exterior durante el fenómeno astronómico.
Esto no significa que el agua necesite recibir directamente la luz del eclipse ni que tenga que colocarse bajo el Sol. Nunca se debe mirar directamente al Sol para realizar el ritual, y observar el eclipse requiere protección ocular específica.
Cómo hacer el ritual del vaso con agua y sal
La versión más sencilla requiere únicamente un vaso de vidrio, agua y sal gruesa.
Primero se llena aproximadamente tres cuartas partes del recipiente con agua. Después se incorpora una pequeña cantidad de sal.
El vaso se coloca entonces cerca de una ventana o en otro punto seguro de la vivienda durante el eclipse. Algunas versiones del ritual recomiendan acompañar este momento con unos minutos de reflexión sobre aquello que se quiere dejar atrás o cambiar.
Una vez terminado el fenómeno, el agua puede desecharse y el recipiente debe lavarse antes de volver a utilizarlo.
El procedimiento puede resumirse así:
- Utilizar un vaso o recipiente de vidrio.
- Llenarlo con agua aproximadamente hasta tres cuartas partes.
- Añadir una cucharada de sal gruesa.
- Colocarlo en un lugar seguro próximo a una ventana.
- Aprovechar el momento para reflexionar sobre aquello que se quiere cerrar o cambiar.
- Retirar el recipiente después del ritual.
- Desechar el agua y limpiar el vaso.
No es necesario mirar directamente al eclipse en ningún momento para realizar esta práctica.
Qué representan el agua y la sal en este ritual
La elección de estos dos ingredientes no es casual. La sal posee desde hace siglos una fuerte carga simbólica relacionada con la conservación, la protección y la purificación en diferentes tradiciones.
El agua, por su parte, aparece frecuentemente relacionada con conceptos como renovación, limpieza y transformación.
Cuando ambos elementos se combinan en estos rituales domésticos, quienes siguen estas creencias interpretan el recipiente como una herramienta simbólica destinada a concentrar aquello que se desea eliminar o dejar atrás.
De ahí surge también la costumbre de no conservar indefinidamente el contenido. Al terminar el ritual, el gesto de desechar el agua representa simbólicamente el final de aquello que se pretende abandonar.












