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El Gobierno Vasco pidió formalmente al Gobierno español el traslado temporal del Guernica de Pablo Picasso al Museo Guggenheim de Bilbao. La solicitud, presentada esta semana por la vicelehendakari primera e consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, busca que la obra esté en Bilbao durante nueve meses: del 1 de octubre de 2026 al 30 de junio de 2027.

El motivo es el 90 aniversario del bombardeo de Gernika y de la constitución del primer Gobierno Vasco. Para el Ejecutivo autonómico, el traslado tendría un valor simbólico excepcional: un acto de memoria, reconocimiento y reparación histórica. La respuesta del Reina Sofía fue clara y rápida.

El Reina Sofía rechaza mover el Guernica de Picasso a Bilbao

El Departamento de Conservación-Restauración del Museo Reina Sofía publicó un informe técnico que desaconseja rotundamente el traslado. Según el documento, las vibraciones generadas durante este tipo de operaciones podrían dañar de forma irreversible la obra. Los riesgos concretos que señala el informe son la aparición de nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, además de posibles desgarros en el lienzo.

El estudio también detalla el estado actual del cuadro. El perímetro de la tela presenta un gran número de alteraciones provocadas por los múltiples clavados y desclavados del bastidor a lo largo de su historia. El Guernica no es solo una obra de valor incalculable: es una pintura que ya acumula décadas de deterioro y que, según los conservadores del museo, no está en condiciones de viajar.

El Gobierno Vasco pidió formalmente al Gobierno español el traslado temporal del Guernica de Pablo Picasso al Museo Guggenheim de Bilbao. Fuente: ShutterstockShutterstock

¿Puede moverse el Guernica sin riesgos?

La pregunta no es nueva. El Gobierno Vasco argumentó que la obra ya se ha movido en numerosas ocasiones a lo largo de su historia y que en 2026 los museos de todo el mundo trasladan obras de gran complejidad con todas las garantías técnicas disponibles. La vicelehendakari Bengoetxea calificó de grave que una solicitud formal entre gobiernos se respondiera a través de los medios sin un análisis serio y actualizado.

Sin embargo, el propio historial del cuadro complica ese argumento. En los años 60, el mismo Picasso empezó a oponerse a que el Guernica siguiera moviéndose, lo que llevó a que la obra permaneciera en el Museo de Arte Moderno de Nueva York hasta su regreso definitivo a España en 1981. Tras la restauración realizada entre 1943 y 1957, el MoMA consolidó la capa pictórica con una mezcla de cera y resina, y luego de un último recorrido por Estados Unidos se decidió no volver a moverlo hasta que regresara a Europa.

Una disputa que lleva décadas sin resolverse

Esta no es la primera vez que Euskadi reclama el Guernica. El primer intento documentado fue en 1997, cuando el Gobierno de José Antonio Ardanza pidió la cesión temporal para la apertura del Guggenheim de Bilbao. Desde entonces, la historia se repitió al menos cuatro veces más: en 2010, el Congreso declaró el cuadro intrasladable; en 2011, el Senado rechazó una enmienda del PNV; en 2016, el Patronato del Reina Sofía votó en contra por unanimidad; y en 2017, PSOE, PP, Ciudadanos y Unidos Podemos unieron sus votos para que la obra no viajara a Bilbao.

La petición actual la inició el lehendakari Imanol Pradales directamente al presidente Pedro Sánchez, y fue reforzada esta semana por Bengoetxea en su reunión con Urtasun. El Gobierno Vasco insiste en que la cuestión no puede resolverse únicamente con criterios técnicos. El Reina Sofía, por ahora, no opina lo mismo.