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La Agencia Europea de Defensa (EDA) ha concluido este mes de febrero la segunda etapa de su proyecto de enjambre de vehículos submarinos biomiméticos (Sabuvis II) después de cuatro años. La solución, sobre la que se ha trabajado durante cuatro años, asegura la interoperabilidad entre vehículos de diferentes países y fabricantes.

Durante ese periodo, la iniciativa se ha preparado para un cambio en las operaciones navales bajo el mar. El proyecto se basa en la idea de crear un enjambre coordinado de vehículos submarinos autónomos (AUV) para que operen como un sistema coherente, en lugar de desplegar drones separados conectados libremente entre sí.

Los trabajos, gestionados por la EDA con un presupuesto de 3,7 millones de euros, han reunido a cuatro Estados miembros participantes: Polonia como nación líder, junto a Alemania, Portugal y Eslovenia. El objetivo ha sido avanzar en autonomía submarina y coordinación operativa.

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Enjambres de drones submarinos: interoperabilidad y coordinación en entornos reales

Durante su desarrollo, el programa ha incluido demostraciones de campo en Polonia, Alemania y Portugal en los que se han probado “enjambres mixtos de drones en entornos de la vida real”, según la información facilitada por la EDA a Infodefensa. Estas pruebas han sido clave para validar el sistema.

En concreto, se ha demostrado “la coordinación del movimiento del enjambre, el intercambio fiable de datos, el control de la formación y la ejecución adaptativa de la misión”. Este avance refuerza la capacidad de los enjambres de drones submarinos en escenarios complejos.

También se ha avanzado en la integración de sistemas dispares a través de soluciones de mando y control (C2), “asegurando la interoperabilidad entre vehículos de diferentes países y fabricantes”. Esta interoperabilidad es uno de los pilares del proyecto.

Sabuvis II y los desafíos tecnológicos bajo el mar

El proyecto Sabuvis II ha abordado los problemas tecnológicos y operativos inherentes a la autonomía submarina. El seguimiento por satélite no funciona bajo la superficie, el ancho de banda de las comunicaciones está muy limitado, la latencia es alta y el entorno es impredecible.

Los resultados obtenidos se basan también en trabajos anteriores en los que se desarrollaron “tecnologías de protocolos adaptativos para redes acústicas submarinas autoconfigurables”. Esto permite una conectividad confiable y el intercambio de datos entre múltiples plataformas autónomas.

Tradicionalmente, los AUV operan en gran medida por sí solos. Al hacerlos actuar en enjambre se logra compartir datos en tiempo real y coordinar movimientos y tareas de manera mucho más rápida y rentable. “El grupo también puede adaptarse: si una unidad falla, la otra lo compensa”. De este modo, “la pérdida de un vehículo ya no pone en peligro toda la misión”.

Nuevas misiones navales y aplicaciones estratégicas de los enjambres submarinos

El proyecto Sabuvis II ha desarrollado y evaluado tres conceptos complementarios. El primero es el concepto de enjambres de AUV escalables y de menor costo. El segundo es el de vehículos biomiméticos optimizados para maniobrabilidad en aguas litorales poco profundas o congestionadas.

El tercero es el concepto de enjambres mixtos que integran vehículos de superficie submarinos y autónomos. Durante el desarrollo del proyecto se ha demostrado que la ejecución de la misión no tiene por qué depender de una única plataforma.

Para la EDA, el resultado de esta iniciativa “es directamente relevante para una variedad de futuras misiones navales, incluido el uso de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), la protección de infraestructura marítima crítica, la seguridad portuaria y operaciones de alto riesgo”.

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