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Cristóbal Colón, fundador del grupo catalán de yogures La Fageda, ha muerto a los 77 años, según ha confirmado la cooperativa en un comunicado. Nacido en la localidad zaragozana de Zuera y psicólogo de profesión, Colón lideró desde 1982 uno de los mayores proyectos de integración laboral del país, que emplea a más de 850 personas con discapacidad.

Detrás de una de las marcas de alimentación más reconocibles de Cataluña había, sobre todo, una idea. “A La Fageda no nos dedicamos a hacer yogures, sino a mejorar vidas”, resumía a menudo su fundador, una frase que condensa el sentido de todo su proyecto.

Las claves del emprendimiento de Cristóbal Colón.Freepik

De los hospitales psiquiátricos a un sueño de integración

Antes de fabricar el primer yogur, Colón había trabajado durante años como psicólogo en distintos hospitales psiquiátricos. Allí llegó a una conclusión que cambiaría su vida y la de cientos de personas: la terapia ocupacional no bastaba, y aquellas personas necesitaban algo distinto, un trabajo real, remunerado y útil.

Con esa convicción, hace más de cuatro décadas acudió al Ayuntamiento de Olot (Girona) para pedir ayuda. En 1982, con 14 internos procedentes de un hospital psiquiátrico y un pequeño local cedido por el consistorio, puso en marcha, junto a su esposa, la terapeuta Carme Jordà, el proyecto que se convertiría en La Fageda.

Su punto de partida, según explicó siempre la cooperativa, era una idea “tan sencilla como transformadora”: que toda persona tiene una dignidad inherente y merece oportunidades para construir una vida con sentido.

Cristóbal Colón y Silvia Domenech, la pareja detrás de La Fageda.La Fageda

De la jardinería a los 60 millones de yogures

Los inicios no tuvieron nada que ver con los lácteos. La cooperativa empezó realizando trabajos de jardinería y mantenimiento de espacios públicos y privados de la comarca. Poco a poco fue creciendo, y a finales de los años ochenta la granja ya contaba con un centenar de vacas y producía unos 600.000 litros anuales de leche, que se vendían a Nestlé.

El gran giro llegó en 1993, cuando La Fageda decidió transformar directamente la leche de sus vacas y empezar a producir yogures. El primer pedido fue para el hospital Vall d’Hebron de Barcelona, y pronto la pequeña fábrica producía 50.000 yogures a la semana.

Con el tiempo llegaron los helados, las mermeladas y la producción a gran escala: dos décadas después, la cooperativa fabricaba 60 millones de yogures al año, con una enorme reputación entre los consumidores por su calidad.

“La empresa es un medio, no un fin”

El éxito comercial, sin embargo, nunca fue el objetivo de Colón, sino la herramienta para lograr su verdadero propósito. Así lo explicó él mismo en una entrevista con EL PAÍS en 2015, donde resumió con claridad su filosofía.

“Desde el principio teníamos claro lo que tenía que ser La Fageda. Somos un proyecto social cuyo andamio es una empresa. Para nosotros la empresa, el dinero, es un medio y no un fin”, afirmó entonces.

Y añadió el que consideraba el fin último de todo su trabajo: “Queremos que la gente recupere su dignidad y su autoestima”. Bajo esa premisa, el proyecto pasó de aquella quincena inicial de personas a englobar a más de 850, muchas de ellas con una discapacidad severa.

@salmonespodcast "Una crisis existencial es el origen de La Fageda" | Cristóbal Colón, fundador de la empresa social La Fageda, que vende +100 millones de yogures al año y da trabajo a personas con discapacidad intelectual y trastorno mental. Ya disponible el Episodio 2 de Salmones Podcast, una conversación con Cristóbal Colón sobre filosofía, empresa, principios y valores del fundador de la empresa La Fageda. #emprender #crisisexistencial #SalmonesPodcast ♬ sonido original - Salmones Podcast

Un legado con vocación de continuidad

Colón dejó la presidencia y la dirección del proyecto en 2024, cuando fue nombrado presidente de honor, aunque siguió implicado en transmitir el “ideario” de La Fageda para asegurar que sus valores tuvieran continuidad generacional. Su relevo quedó en manos de la actual directora general, Sílvia Domènech.

Tras conocerse su muerte, la cooperativa decretó dos días de luto y habilitó un libro de condolencias. “Despedimos a nuestro fundador, pero también a la persona que, durante más de cuatro décadas, fue el alma y el motor de este proyecto”, señaló Domènech.

El presidente del patronato, Josep Maria Bonmatí, destacó por su parte que el proyecto que impulsó “ha cambiado la vida de muchas personas y ha dejado una huella profunda”. Su ejemplo, el de un psicólogo que demostró que una empresa podía tener el bienestar de las personas como razón de ser, le sobrevive en cada uno de los que forman parte de su cooperativa.