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En España, el emprendimiento se ha convertido en una opción cada vez más apreciada entre las salidas profesionales posibles. Son los jóvenes sobre todo quienes impulsan esta idea que prioriza la independencia laboral y la creación de proyectos propios.

Sin embargo, son muchos los autónomos que argumentan que el camino del emprendimiento se encuentra plagado de riesgos, sacrificios y desafíos. A su vez, todos los emprendedores que cuentan sus experiencias comparten algo en común: las ganas y el esfuerzo por sacar adelante un proyecto.

En este marco es que las panaderías boutique, que priorizan los productos artesanales y auténticos por sobre la producción masiva, se han popularizado como una de las opciones más tenidas en cuenta. Este tipo de micropanaderías priorizan la calidad, los ingredientes naturales y las técnicas clásicas para vender por encargo o en pequeñas tandas seleccionadas.

A esta tendencia se han subido el experto en marketing Luis Cuesta y la pastelera Maite García, dos barceloneses que han fundado la micropanadería Spiga en el barrio de Utrera, Sevilla. A través del canal de YouTube de Cuesta, los socios han publicado distintos vídeos explicando las mayores dificultades de emprender y la rentabilidad que se puede conseguir con la apertura de una panadería boutique.

El negocio de las panaderías boutique y su posible rentabilidad. (Fuente: archivo)

La realidad oculta detrás de los emprendimientos

El objetivo de la dupla fue crear un proyecto capaz de ofrecer flexibilidad laboral y productos sanos, alejado del modelo industrial convencional. La panadería actual combina producción artesanal con fuerte presencia en redes sociales. Luis explica en uno de sus vídeos más reproducidos, que la rentabilidad del local “es una de las preguntas del millón”.

“La realidad es que montar una micropanadería sí es rentable”, comienza su respuesta, “pero tienes que tener paciencia”, añade. “Maite ha podido sacarse un sueldo medio de unos 1200 euros al mes prorrateado en todo el año; además, pudimos sacar un colchón de unos 2000 euros para cubrir los meses de verano, que ya preveíamos que iban a ser bastante flojos”, detalla Luis.

Cuesta explica que con 25 horas semanales se pueden facturar cerca de 5000 euros gracias a que su negocio está montado en el garaje de su propio domicilio. Sumado a esto, el emprendimiento no tiene empleados ni atención al público, sino que el flujo de ventas se da de manera online.

La micropanadería utiliza hornos semiprofesionales que no requieren salida de humos y, por lo tanto, no se considera industria. “El resultado es menos inversión, menos papeleo y más libertad”, confiesa Luis en sus redes sociales. “La idea era que Maite trabajara de lunes a jueves por la mañana únicamente. Y que las tardes, viernes, sábado y domingo fuesen para la familia”, infiere Cuesta.

Las dificultades de emprender. según Luis Cuesta. (Fuente: archivo)

La recomendación del empresario para otros emprendedores

Por último, el experto en marketing señala que el momento en donde se puede comenzar a vivir holgadamente de una micropanadería dependerá de factores como el precio del alquiler del local, los gastos que se tengan o “cuánta producción puedas manejar”.

Sin embargo, Cuesta calcula que un proyecto similar al suyo comienza a ser rentable cuando se alcanza un sueldo de unos 1600 o 1800 euros al mes. En definitiva, si se proyectan hacia el futuro, Luis y Maite esperan llegar a un 80 o 90 % de producción en los próximos meses, lo que les generaría unas ventas medias de unos 4500 o 5000 euros al mes.