

En los libros de historia, la conquista de México se cuenta como una gesta militar. Hernán Cortés, un extremeño de 34 años, desembarcó en las costas de Veracruz en abril de 1519 con 508 soldados, once naves, dieciséis caballos y catorce cañones.
Dos años después, el Imperio azteca, uno de los más poderosos del continente americano, con millones de súbditos, había caído. La versión oficial habla de estrategia, de alianzas con pueblos sometidos y de superioridad armamentística.
Pero hay un factor que esa versión suele dejar en segundo plano: sin la viruela, Cortés y sus hombres probablemente habrían muerto antes de llegar a Tenochtitlán.

La enfermedad que llevó Hernán Cortés a México
La enfermedad no llegó con Cortés directamente. Llegó con el ejército enviado a capturarle. En 1520, el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, mandó a un militar llamado Pánfilo de Narváez con más de mil hombres para arrestar a Cortés por actuar sin autorización. Algunos de esos soldados eran portadores de viruela.
Cortés venció a Narváez y tomó prisioneros a sus hombres. Al llevárselos de vuelta hacia la capital azteca, introdujo sin saberlo el virus en el corazón del Imperio.
La conquista de México fue una serie de campañas militares dirigidas por Hernán Cortés y los pueblos originarios del Valle de México, con el objetivo de sitiar, derrocar y ocupar la capital del Imperio Mexica, acontecidos entre los años 1519 y 1521. Pero el virus que viajaba con esos prisioneros cambiaría el curso de todo.
Los mexicas no tenían nombre para lo que empezaron a ver. Lo llamaron hueyzahuatl, que en náhuatl significa “la lepra grande” o “la de granos mayores”. Era la viruela, y llegó en el peor momento posible: en plena batalla por defender Tenochtitlán.
Por qué la viruela fue más letal que todos los ejércitos de Cortés juntos
Los españoles en general tenían inmunidad de rebaño: la viruela era una enfermedad común en Europa y muchos sobrevivientes la habían padecido de niños. Para los indígenas americanos, era un virus completamente desconocido para el que su sistema inmunitario no tenía ninguna defensa.
En el caso de México se calcula que mató entre 2 y 3,5 millones de nativos. Y fue un factor clave en la Conquista española. La epidemia, que se agudizó en septiembre de 1520, afectó de forma especialmente devastadora a los hombres jóvenes , que eran precisamente quienes podrían haber combatido a los españoles.
“Si la epidemia no hubiera existido, los mexicas podrían haber derrotado a los españoles y la vida de Cortés habría acabado bajo la hoja de obsidiana”, señaló la historiadora Sandra Guevara en un artículo del portal Noticonquista de la UNAM. La epidemia duró unos 60 días en Tenochtitlán y se extendió después a otros pueblos. Las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún describen una ciudad paralizada: los enfermos no podían moverse ni cambiar de posición sin gritar de dolor.
La muerte que cambió todo: Cuitláhuac, el sucesor de Moctezuma
En noviembre de 1520, la viruela mató a una de las figuras clave del Imperio: Cuitláhuac, el penúltimo gobernante azteca y sucesor de Moctezuma. Había asumido el mando precisamente para liderar la resistencia contra los españoles. Su muerte en plena epidemia dejó al Imperio sin liderazgo en el momento más crítico.
Ese año de 1519 comenzaría una epidemia de viruela, traída sin saberlo por los conquistadores, que en el curso de las siguientes décadas aniquiló al 97% de la población de la región y que facilitaría la conquista de México. La ciudad cayó el 13 de agosto de 1521.

La plaga transmitida durante el intercambio colombino
La viruela no fue la única enfermedad que llegó desde Europa. El libro “1493” del periodista y divulgador científico Charles C. Mann explica que las embarcaciones europeas transportaban también malaria, fiebre amarilla, disentería y fiebre tifoidea, enfermedades que se volvieron endémicas en el continente americano y dificultaron durante décadas la vida en las zonas donde proliferaron.
Este proceso, conocido como el “intercambio colombino”, consistió en el trueque entre América y el resto del mundo de especies, animales, vegetales y microorganismos. América dio al mundo la patata, el tomate y el tabaco.
Europa, en cambio, llevó al continente americano enfermedades para las que los pueblos originarios no tenían ninguna defensa. El resultado fue, según Mann, el peor colapso demográfico de la historia de la humanidad: entre dos tercios y el 90% de la población originaria de América murió.














