Durante décadas, los archivos históricos hablaban de una isla en el Caribe como el mayor nido de piratas del mundo conocido. Nassau, en la isla de Nueva Providencia, en las Bahamas, fue la base de operaciones de los nombres más temidos de la llamada “Edad de Oro de la Piratería”.
Durante el siglo XVIII, Barbanegra, Henry Avery, Calico Jack Rackham y Anne Bonny, entre otros, se reunieron en ese punto estratégico para planificar sus robos.
Lo que nunca había podido confirmarse con evidencia física era exactamente dónde estaban los barcos que esos piratas hundieron, saquearon y quemaron para borrar las pruebas. Sin embargo, en las últimas semanas, la investigación de estos fenómenos cambió rotundamente.
Un equipo de exploradores submarinos de Wreck Watch, especializado en la búsqueda de naufragios históricos, ha encontrado en aguas de las Bahamas los restos de seis navíos de aquella época, según informó EFE. El hallazgo fue posible gracias a un permiso de exploración que el Gobierno de Bahamas no había concedido a ningún equipo hasta ahora.
¿Qué tesoros encontraron los exploradores en los navíos hundidos?
Lo primero que llamó la atención del hallazgo es que no se encontró ningún barco completo. Según Michael Pateman, codirector del proyecto, este fenómeno tiene una explicación clara: “Tras el pillaje de un navío y su carga, los piratas debían deshacerse de las pruebas del crimen. Quemar los barcos en la costa era su táctica infame”.
Lo único que resistió al fuego y al tiempo son los objetos más resistentes. Entre los restos recuperados hay cañones de hierro, una piedra de afilar espadas y sables y varias balas de mosquete.
Sean Kingsley, fundador de Wreck Watch, señaló que los piratas caribeños no respetaban las distintas treguas firmadas entre los reinos de España e Inglaterra para proteger el comercio transatlántico.
Los españoles, conscientes de que Nassau era un centro de piratería, arrasaron y quemaron la ciudad en 1703.
El único barco identificado: un carguero inglés de 1740 con tesoros de otra época
De los seis naufragios localizados, solo uno ha podido ser identificado con cierta seguridad, y su contenido cuenta una historia diferente. No es un barco pirata sino un carguero inglés construido en Londres hacia 1740, cuyos restos no incluyen armas sino botellas de vino, pipas de tabaco, mapas y documentos.
Para Wreck Watch, ese cargamento tiene un significado histórico preciso: demuestra que Nassau, tras recuperarse de la destrucción española de 1703, evolucionó hacia un “puerto comercial más”.
Así, se abandonó progresivamente su identidad como refugio pirata a medida que avanzaba el siglo XVIII. No está claro si ese barco naufragó por causas naturales o fue víctima de otro ataque, pero su contenido sugiere que llegó a Nassau en un contexto muy diferente al de los otros cinco.
La expedición en las Bahamas no ha revelado todos sus secretos
Wreck Watch ha dejado claro que la expedición no está cerrada. El hallazgo de los seis navíos se ha hecho público, pero los exploradores dan por sentado que todavía quedan objetos por descubrir en el fondo de las Bahamas.
El permiso extraordinario concedido por el Gobierno bahamés abre por primera vez la puerta a una exploración sistemática de las aguas donde operaron los piratas más célebres de la historia.
Lo que el fondo del Caribe ha guardado durante siglos está empezando a salir a la luz.