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Hay destinos que no necesitan una gran campaña de marketing para ganarse un lugar en el imaginario colectivo. Con más de 6.000 años de historia a sus espaldas y considerada la ciudad más antigua de Europa occidental, Úbeda es uno de ellos.

Esta ciudad de la comarca de La Loma, a apenas 40 minutos de la capital jienense, se asienta en un paisaje de olivares que parece infinito según desde donde se mire. Es otra Andalucía, más contenida, casi castellana, la misma que Joaquín Sabina ha definido como "andaluz sobrio" y que él mismo describió en una entrevista en RTVE con una precisión desarmante: “Soy de un pueblo maravilloso, de los más bonitos del mundo”.

Sabina creció aquí, hijo de policía y ama de casa, en un ambiente marcado por la posguerra y la disciplina. A los 17 años se marchó a Granada para estudiar Filología Románica, y durante mucho tiempo Úbeda fue el escenario de recuerdos agridulces.

Con los años, la distancia se convirtió en pertenencia. En 2017 fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad, y desde entonces su rastro forma parte del relato urbano: la Taberna Calle Melancolía, en la calle Real, funciona como santuario oficioso con fotografías, letras y música dedicadas al artista, mientras el Palacio Marqués de Mancera albergará el futuro Espacio de Creación Joaquín Sabina, que reunirá objetos personales, manuscritos y parte de su imaginario.

Úbeda es el punto principal de este itinerario y una de las ciudades antiguas más bellas de la provincia de Jaén. (Foto: Archivo)

La Plaza Vázquez de Molina: el conjunto renacentista más denso de Europa

El corazón de Úbeda late en la Plaza Vázquez de Molina, uno de los conjuntos monumentales más singulares de Europa y la plaza con mayor concentración de edificios históricos del continente.

Construida en el siglo XVI, fue financiada en buena parte por Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V, que canalizó la riqueza llegada del Nuevo Mundo hacia este inesperado foco renacentista. La huella del arquitecto Andrés de Vandelvira, figura clave del Renacimiento español, se despliega por todos sus rincones.

La Sacra Capilla del Salvador, concebida como mausoleo privado con una planta inspirada en el Santo Sepulcro, concentra piezas de enorme valor artístico, entre ellas el célebre San Juanito atribuido a Miguel Ángel. Frente a ella, el Palacio Juan Vázquez de Molina —actual Ayuntamiento— representa la perfección de la arquitectura civil renacentista, con su orden clásico escalonado en tres niveles.

A pocos pasos, la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares resume siglos de historia superpuestos, desde la mezquita mayor hasta el templo cristiano, y el Palacio del Deán Ortega, hoy Parador de Turismo, introduce una elegancia sobria en torno a su patio ítalo-hispano. En 2003, la UNESCO declaró todo este conjunto Patrimonio de la Humanidad junto a la vecina Baeza.

El pueblo en donde creció Sabina y tiene una de las plazas más históricas de España. (Fuente: archivo)

Úbeda más allá de la plaza: rincones que sorprenden

El trazado irregular de Úbeda invita a caminar sin rumbo y a descubrir rincones mucho menos evidentes.

La Sinagoga del Agua, hallada por sorpresa en 2007, es uno de los hallazgos arqueológicos más llamativos de Andalucía en las últimas décadas.

La Puerta de Granada, vestigio de la muralla islámica del siglo X, recuerda las capas de civilizaciones que han dejado su huella en la ciudad.

A esto se suman iglesias medievales como San Isidoro, San Pablo y San Nicolás de Bari, el Museo Arqueológico instalado en un edificio de origen morisco y el Museo de Alfarería, que documentan el peso cultural de una ciudad que raramente decepciona a quienes se toman el tiempo de recorrerla despacio.

Úbeda se encuentra a unos 325 kilómetros de Madrid y a poco más de 100 de Granada, lo que la convierte en una parada natural para quienes recorren Andalucía por carretera. La vecina Baeza está a tan solo 9 kilómetros y puede visitarse en el mismo fin de semana. Sabina lo supo desde siempre. El resto del mundo está tardando un poco más en descubrirlo.