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Estar de baja por ansiedad no impide realizar cualquier actividad. El Tribunal Supremo ha establecido que colaborar de forma ocasional y durante poco tiempo en el negocio de la pareja no basta, por sí solo, para justificar un despido.

En una sentencia del 1 de julio de 2026, el Alto Tribunal señala que la empresa debe demostrar que esas tareas perjudican la recuperación o evidencian que el trabajador tiene capacidad suficiente para reincorporarse a su puesto.

El caso afecta a un empleado que llevaba de baja desde julio de 2022 por un trastorno de ansiedad relacionado con su entorno laboral. La empresa contrató detectives, comprobó que ayudaba en el negocio de su pareja y terminó despidiéndolo en junio de 2023.

El Supremo confirma que ayudar unas horas en el negocio familiar estando de baja por ansiedad no justifica por sí solo el despido (foto: Freepik).
El Supremo confirma que ayudar unas horas en el negocio familiar estando de baja por ansiedad no justifica por sí solo el despido (foto: Freepik).

El Supremo aclara cuándo una actividad durante una baja puede justificar el despido

La sentencia, cuya ponente es la magistrada Olmos Parés, delimita el alcance del artículo 54.2.d del Estatuto de los Trabajadores, que contempla la transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza como posibles causas de despido disciplinario.

El criterio clave no consiste simplemente en comprobar si el trabajador realizó alguna actividad durante la incapacidad temporal. Para justificar el despido, las tareas deben perjudicar directamente su recuperación o demostrar una capacidad laboral incompatible con la baja.

En las dolencias de naturaleza psíquica, además, determinadas actividades familiares o de bajo esfuerzo pueden ser compatibles con el proceso de recuperación. Por ello, cada situación debe analizarse atendiendo a la intensidad, duración y características de las tareas realizadas.

La empresa contrató detectives para seguir al trabajador durante la baja

El trabajador se desempeñaba desde 2005 como máster caddie, responsable de organizar y dirigir las operaciones diarias en un campo de golf. En julio de 2022 inició una incapacidad temporal por un trastorno de ansiedad reactiva generado en su propio entorno laboral.

Mientras permanecía de baja por ansiedad, colaboró de forma ocasional en el negocio de su pareja. La empresa decidió entonces contratar los servicios de una agencia de detectives privados para comprobar qué actividades realizaba.

La investigación acreditó su presencia en el establecimiento. Con esa información, la compañía decidió despedirlo en junio de 2023 por abuso de confianza y transgresión de la buena fe contractual.

Qué debe demostrar la empresa para que el despido sea procedente

El Supremo establece que no basta con demostrar que el empleado desarrolló una actividad mientras estaba de baja. La empresa debe acreditar que esa conducta resulta incompatible con la incapacidad temporal.

Para que el despido pueda considerarse procedente, las tareas realizadas deben perjudicar la recuperación o demostrar que el trabajador dispone de una capacidad laboral que podría estar utilizando para reincorporarse a su puesto habitual.

En casos relacionados con dolencias psíquicas, la empresa debe demostrar el perjuicio real que la actividad provoca sobre la recuperación. Para ello pueden resultar relevantes las pruebas médicas o periciales que acrediten esa incompatibilidad.

¿Se puede ayudar en un negocio familiar estando de baja por ansiedad?

España perderá 1,8 millones de trabajadores entre 2030 y 2050: el aviso sobre el futuro del empleo (Fuente: Shutterstock).
España perderá 1,8 millones de trabajadores entre 2030 y 2050: el aviso sobre el futuro del empleo (Fuente: Shutterstock).Fuente: ShutterstockShutterstock

La sentencia no supone que cualquier persona de baja por ansiedad pueda trabajar con normalidad en otro negocio. La clave está en las características concretas de la actividad realizada.

Una colaboración familiar “estrictamente ocasional y de escasa duración” puede no perjudicar la recuperación ni demostrar que el trabajador está preparado para volver a su empleo habitual. Una actividad regular, intensa o incompatible con la enfermedad podría conducir a una conclusión diferente.

Por tanto, ayudar puntualmente en el negocio de la pareja no convierte automáticamente el despido disciplinario en procedente. La empresa debe probar que existe una incompatibilidad real entre esa actividad y la situación de incapacidad temporal.