Después de un accidente de tren, además de los impactos humanos y emocionales, hay un terreno legal y económico que muchas veces pasa desapercibido para los afectados. En medio de la conmoción por acontecimientos recientes como los choques en Adamuz y Gelida, son múltiples los mecanismos de indemnización que existen y que la mayoría de las personas desconoce.
Más allá del seguro obligatorio de viajeros incluido en el billete, el marco legal español y europeo contempla otras vías de compensación que pueden activarse en estos casos. Entre ellas figuran coberturas vinculadas a tarjetas bancarias, pagos a cuenta previstos por la normativa ferroviaria y reclamaciones por responsabilidad civil, instrumentos que pueden marcar una diferencia relevante para víctimas y familiares si se conocen y se gestionan a tiempo.
Seguridad jurídica tras un accidente de tren
Después de un accidente ferroviario grave, como los registrados recientemente en Adamuz y Gélida, el primer paso para cualquier familia afectada es asumir que existen derechos reconocidos por ley que no siempre resultan evidentes en un primer momento. En estos contextos, la información suele quedar relegada frente a la urgencia emocional, lo que retrasa o incluso impide el acceso a determinadas compensaciones.
Además del seguro obligatorio de viajeros incluido en el billete, muchas de las tarjetas de crédito o débito utilizadas para comprar los pasajes incorporan de forma automática seguros de accidentes en viaje.
Estas coberturas, poco conocidas por los usuarios, pueden dar lugar a indemnizaciones elevadas en caso de fallecimiento o invalidez permanente, con importes que oscilan habitualmente entre 300.000 y 750.000 euros, y que en determinadas modalidades premium pueden incluso superar el millón de euros.
Esto implica que, junto a la cobertura básica del transporte ferroviario, pueden activarse pólizas vinculadas a productos financieros que el viajero ya tenía contratados, aunque nunca las hubiera utilizado ni revisado expresamente. En muchos casos, estas compensaciones solo se pierden por desconocimiento o por no iniciar los trámites correspondientes dentro de los plazos establecidos.
Al margen de estas indemnizaciones de carácter contractual, los familiares de las víctimas también pueden presentar reclamaciones por responsabilidad civil contra operadores ferroviarios o administradores de infraestructuras. El alcance económico de estas acciones dependerá de la investigación judicial, de la determinación de responsabilidades y de la evolución de cada procedimiento en los tribunales.
¿Qué otros derechos y compensaciones se pueden reclamar?
Aparte de las indemnizaciones asociadas a tarjetas y seguros obligatorios, los afectados por un accidente de tren tienen otros derechos que conviene conocer. El Reglamento de los derechos y obligaciones de los viajeros ferroviarios de la Unión Europea (Reglamento UE 2021/782) contempla pagos a cuenta para cubrir necesidades urgentes tras un accidente, con importes mínimos garantizados que pueden ayudar a las familias desde los primeros días.
Por ejemplo, este reglamento prevé pagos a cuenta no inferiores a 21.000 euros en casos de muerte, que deben realizarse en un plazo máximo de 15 días desde la identificación de los beneficiarios. Esto tiene el objetivo de evitar que las familias queden desprotegidas en los momentos más críticos, cuando todavía no se han activado otros procedimientos jurídicos.
Adicionalmente, la normativa ferroviaria española obliga a que las compañías auxilia a las familias en aspectos prácticos tras un siniestro, como el traslado de familiares al lugar del accidente, alojamiento y manutención durante las labores de rescate e identificación de víctimas, amparándose en el Real Decreto 627/2014 sobre asistencia a las víctimas de accidentes ferroviarios.
Por otro lado, además de las compensaciones económicas, existen también derechos laborales: por ejemplo, cuando un familiar se ve imposibilitado de acudir al trabajo por una situación de riesgo grave o catástrofe, la legislación contempla permisos retribuidos de hasta cuatro días, aunque varían según convenio colectivo y empresa.
Por qué es clave aprovechar estos mecanismos desconocidos
El accidente de Adamuz no solo ha dejado un balance doloroso de pérdidas humanas, sino también ha puesto en evidencia una realidad incómoda: existen muchos mecanismos de protección, pero funcionan en la sombra del desconocimiento público.
Revisar con qué tarjeta se compró el billete, solicitar las condiciones del seguro asociado y comprobar si existen otras pólizas personales puede marcar una diferencia económica enorme para los afectados y sus familias.