La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, conocida popularmente como el “Arca del fin del mundo” o “bóveda del apocalipsis”, acaba de incorporar un tesoro invaluable para la agricultura y la seguridad alimentaria global.
Por primera vez en su historia, se depositaron semillas de olivo (Olea europaea), un cultivo milenario esencial para la economía, la cultura y la dieta mediterránea y mundial.
¿Cómo es el nuevo tesoro que guarda el arca del fin del mundo?
Este hito ocurrió en febrero de 2026, durante el primer evento de depósito del año en la instalación ubicada en el archipiélago noruego de Svalbard, dentro del Círculo Polar Ártico.
Se enviaron semillas de 50 variedades de olivo cultivado, seleccionadas entre las más importantes y difundidas a nivel internacional (incluyendo conocidas como Picual o Hojiblanca), provenientes de países con tradición olivarera como:
- España
- Italia
- Grecia
- Portugal
- Marruecos
- Túnez
- Turquía
Además, se incluyeron semillas de poblaciones silvestres (acebuches) recolectadas en la Península Ibérica y las Islas Canarias.
¿De dónde provienen las semillas?
El material genético proviene principalmente del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de la Universidad de Córdoba (BGMO-UCO), que alberga más de 700 variedades.
El proyecto se enmarca en GEN4OLIVE, financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea, con participación del Consejo Oleícola Internacional (COI), la Universidad de Granada, el INIA-CSIC y NordGen para la gestión en Svalbard.
¿Por qué se incluyeron estas semillas en la bóveda?
El olivo enfrenta amenazas crecientes: cambio climático (aumento de temperaturas y sequías prolongadas), nuevas plagas, expansión de monocultivos y pérdida acelerada de diversidad genética.
A diferencia de otros cultivos, el olivo se propaga mayoritariamente de forma vegetativa (esquejes e injertos), lo que reduce la variabilidad si no se conservan recursos genéticos adecuados. Preservar semillas de polinización abierta y formas silvestres amplía el pool genético, permitiendo desarrollar variedades más resistentes en el futuro.
Este nuevo tesoro —semillas de olivo— refuerza la seguridad alimentaria para los próximos 100 años y más allá.
Proteger la base genética del olivo ya no es solo académico: es una estrategia vital para garantizar aceite de oliva, aceitunas y la sostenibilidad de ecosistemas agrícolas en un mundo cada vez más incierto.
La importancia del arca del fin del mundo
La bóveda de Svalbard actúa como copia de seguridad global para la biodiversidad agrícola. Excavada en una montaña remota, aprovecha el permafrost natural y mantiene las semillas a -18 °C en cámaras seguras, incluso ante fallos eléctricos o crisis geopolíticas.
Desde su apertura en 2008, almacena más de 1,3 millones de muestras de miles de especies, funcionando como un “seguro” para la humanidad frente a desastres naturales, conflictos o colapsos agrícolas.