

Dejó su trabajo en un banco, cambió de vida y decidió empezar desde cero en un sector que desconocía por completo. La historia de la emprendedora Nataša Silađi está marcada por un giro radical, atravesado por la incertidumbre, el aprendizaje constante y una fuerte determinación personal.
Su recorrido la llevó desde el mundo corporativo hasta los viñedos de Fruška Gora, donde construyó un nuevo proyecto. En una entrevista con Euronews Serbia, explicó que su experiencia no se limita al plano empresarial, sino que también refleja una transformación personal profunda.

Dejó su trabajo en un banco, cambió de vida y enfrentó un comienzo desde cero
La propia Silađi describió ese punto de inflexión con claridad: “La vida me jugó una mala pasada. Trabajé en bancos y corporaciones, y luego las circunstancias cambiaron y tuve que aprender un trabajo del que básicamente no sabía nada”.
El proceso estuvo lejos de ser sencillo. Cada etapa implicó aprendizaje, ensayo y error en un entorno desconocido.
“Primero tuve que aprender a cultivar un viñedo, y luego muchas otras cosas, desde la producción de vino hasta la construcción de una bodega. Los primeros pasos fueron, literalmente, a gatas. Aunque te pongas de pie, a menudo te caes, pero es importante no rendirse”, afirmó.
“Generación cero”: dejó su trabajo y creó su propio camino
Dejó su trabajo en un banco, cambió de vida y eligió definirse como parte de la “generación cero”, un concepto que refleja la ausencia de tradición familiar en el rubro.
“Cuando perteneces a la generación cero, no sabes nada, pero tampoco tienes que cumplir con las expectativas de nadie. Si no cuentas con la ventaja de la tradición, tienes que crearla tú mismo”, explicó.
Hoy trabaja en dos hectáreas de viñedos, donde cultiva variedades como merlot, tamjanica y morava. Su propuesta apunta a vinos accesibles, pensados para el consumo cotidiano.
“Elaboro vinos que se pueden beber a diario. El vino es, en realidad, una historia: cuando la gente se entera de que el vino se produjo en dos hectáreas de viñedos y que hay una historia personal detrás, quieren probarlo”, señaló.
También impulsó una plataforma digital destinada a pequeños productores. “La idea surgió de una necesidad personal. Me di cuenta de que las ferias y las redes sociales no son suficientes para que los pequeños productores comercialicen sus productos. Por eso lanzamos una plataforma en línea donde las mujeres emprendedoras pueden vender sus creaciones de forma gratuita”, explicó.
La iniciativa ya reúne decenas de tiendas con productos diversos, desde vino y miel hasta cosméticos y artículos artesanales.












