

Dormir bien no es solo una cuestión de descanso: también puede ser una herramienta clave en la prevención del Alzheimer. Diversas investigaciones apuntan a que una rutina de sueño adecuada ayuda a proteger el cerebro frente al deterioro cognitivo.
Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Washington ha determinado con precisión cuántas horas de descanso nocturno son necesarias para minimizar el riesgo de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa. Los resultados, publicados en la revista Science, ofrecen un dato revelador: dormir 7 horas y media sería el “punto óptimo” para conservar la función cerebral a largo plazo.

Por qué el sueño influye en el desarrollo del Alzheimer
Según los investigadores, la calidad del sueño tiene un impacto directo sobre el cerebro. La falta de descanso favorece la propagación de proteínas tóxicas, en particular la tau, que está directamente asociada al avance del deterioro cognitivo y a las primeras fases del Alzheimer.
“La interrupción del sueño hace que la proteína tau dañina aumente rápidamente y se propague con el tiempo”, explicó David Holtzman, jefe del Departamento de Neurología de la universidad. Esta acumulación es uno de los primeros signos de daño cerebral observable en pacientes que desarrollan enfermedades neurodegenerativas.
Dormir mal también ha sido relacionado con la acumulación de beta amiloide, otra proteína vinculada al Alzheimer. Cuando estas sustancias se extienden sin control, provocan la muerte progresiva de neuronas y dificultan la comunicación entre regiones cerebrales esenciales para la memoria y el razonamiento.
Cuántas horas de sueño recomienda la ciencia para prevenir el Alzheimer
El estudio sugiere que dormir alrededor de 7,5 horas por noche es ideal para mantener la salud cerebral. Dormir menos, o incluso más de esa cifra, podría ser contraproducente. Esta cantidad parece ofrecer el equilibrio necesario para que el cerebro elimine toxinas, consolide recuerdos y se recupere del estrés del día.
El doctor Holtzman lo resume así: “Lo interesante de este estudio es que sugiere que los factores de la vida real, como el sueño, podrían afectar a la velocidad de propagación de la enfermedad a través del cerebro”.
No se trata solo de dormir, sino de hacerlo de forma profunda y continua, permitiendo que el sistema nervioso entre en fases de sueño reparador. Las alteraciones del sueño crónicas pueden alterar este ciclo y acelerar el daño neuronal, incluso en personas sin predisposición genética evidente.

Dormir bien no cura, pero puede retrasar el avance del Alzheimer
Aunque los expertos reconocen que aún no existe una fórmula definitiva para prevenir el Alzheimer, insisten en que dormir bien es una herramienta poderosa. Según los científicos de la Universidad de Washington, descansar lo suficiente no solo es beneficioso para el bienestar diario, sino que también podría ayudar a ralentizar el proceso de deterioro cerebral en fases tempranas de la enfermedad.
“Los cerebros necesitan tiempo para recuperarse del estrés del día”, afirman los investigadores. “Todavía no sabemos si dormir lo suficiente a medida que las personas envejecen protegerá contra el Alzheimer. Pero no puede hacer daño, y este y otros datos sugieren que incluso puede ayudar a retrasar el proceso si ya ha comenzado”.
En este contexto, los especialistas recomiendan establecer una rutina nocturna estable, evitar pantallas antes de dormir, reducir el consumo de cafeína y buscar ayuda médica si existen problemas persistentes de insomnio o apnea del sueño.














