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España incrementó un 27% la importación de gas natural licuado (GNL) ruso en diciembre, según el último informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA). Ese aumento convierte a España en el cuarto mayor cliente del Kremlin, solo por detrás de Francia, Bélgica y Hungría.
CREA precisa que se trata de una subida puntual, ya que la tendencia anual muestra una reducción de las importaciones rusas y un mayor peso del gas procedente de Estados Unidos. Aun así, el repunte reabre el debate sobre la dependencia energética.
El organismo señala que “en diciembre, los ingresos mensuales de Rusia por exportaciones de combustibles fósiles registraron una leve caída intermensual del 2%, hasta situarse en 500 millones de euros al día”, la segunda cifra más baja desde la invasión de Ucrania.
El impacto del gas ruso en la estrategia energética de la UE
El aumento de la compra de gas ruso por parte de España coincide con el compromiso europeo de romper definitivamente con este suministro. Bruselas acordó eliminar todas las compras de gas ruso antes del otoño de 2027.
Según el Parlamento Europeo, “el gas natural licuado (GNL) ruso adquirido en el mercado al contado quedará prohibido en la UE en cuanto el reglamento entre en vigor a principios de 2026″, mientras que el gas por gasoducto se eliminará de forma progresiva.
El texto añade que “las importaciones de gas por gasoducto se eliminarán gradualmente antes del 30 de septiembre de 2027″, y que los Estados miembros deberán aplicar sanciones en caso de infracción.
Flotas fantasma y rutas clave del petróleo ruso
CREA también advierte sobre el uso de flotas fantasma para exportar combustibles fósiles rusos. El informe destaca que “en diciembre de 2025, 93 buques en la sombra operaban bajo banderas falsas”.
De esos buques, “26 entregaron 800 millones de euros en crudo y productos petrolíferos rusos”, mientras que “casi la mitad del volumen de petróleo ruso (46%) transitó por los estrechos daneses”, transportado por solo 13 barcos.
Estos datos refuerzan las sospechas sobre rutas opacas que permiten mantener el flujo energético ruso pese a las sanciones europeas.
Pagos millonarios y sospechas sobre el origen del diésel
Hasta septiembre de 2025, España rozó los 10.000 millones de euros en pagos por la compra de gas ruso desde marzo de 2022. Según datos de CREA, el total asciende a 9.697 millones de euros.
En paralelo, Singapur se consolidó como el tercer proveedor de diésel de España, con el 20% del total de las ventas en el último mes disponible. Hasta septiembre de 2023, España no había importado diésel de ese país.
Este cambio alimenta las sospechas de que parte del petróleo refinado procedente de Singapur pueda tener origen ruso, según advierten analistas energéticos.