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Uno de los proyectos comerciales más ambiciosos de la última década en la Comunidad de Madrid vive un momento crítico. Oasiz Madrid, el centro comercial más grande de la región, ha entrado oficialmente en concurso de acreedores, lo que abre la puerta a una venta o liquidación del complejo que marcó la estrategia de retail en el área metropolitana.

La decisión judicial se produce tras meses de intentos fallidos por reestructurar la enorme deuda acumulada por su propietaria, Carlotta Iberia S.L., y de negociaciones que no lograron conciliar a todos los acreedores. El concurso, que incluye la posibilidad de vender el activo, pone en cuestión el futuro de un espacio que abrió en 2021 con grandes expectativas.

Oasiz Madrid continúa abierto al público mientras su propietario afronta el concurso de acreedores.Oasiz

El concurso y las cifras que explican la crisis

El Juzgado de lo Mercantil número 14 de Madrid admitió a trámite la solicitud voluntaria de concurso de acreedores presentada por Carlotta Iberia, la sociedad propietaria de Oasiz Madrid, según confirman fuentes judiciales y económicas.

La deuda global del complejo supera los 320 millones de euros, muy por encima de su última valoración de mercado, que ronda los 140 millones de euros, según tasaciones recientes citadas por varios medios especializados.

Estas cifras reflejan la profundidad de la crisis financiera que atraviesa Oasiz, donde los compromisos financieros y fiscales han superado con creces las posibilidades de pago de sus gestores.

Una parte importante de la deuda corresponde al fondo Cale Street Investment, principal acreedor y accionista, que ha presentado una oferta para adquirir el negocio y sus activos. También figuran en la lista otros acreedores como el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, por impuestos pendientes, y la matriz Compañía de Phalsbourg, que ha iniciado procesos similares de liquidación.

A pesar de este panorama, el centro comercial sigue operativo, con una ocupación que ronda el 80% y un crecimiento moderado de ventas y afluencia de visitantes en el último año. Este contraste entre cifras operativas y problemas financieros subraya la complejidad del caso y las dificultades para equilibrar la rentabilidad con la pesada carga de deuda.

Un gigante con dificultades desde su apertura

Desde su inauguración en 2021, Oasiz Madrid había sido concebido como un referente comercial en el este de la región, con una extensión total de más de 250.000 metros cuadrados y una superficie bruta alquilable de 90.000 metros cuadrados.

El centro combina espacios de retail, ocio y restauración, albergando marcas de primer nivel como Lidl, Fnac, Nike, Pull&Bear, Mango, Action o Adidas, así como una amplia oferta de entretenimiento que incluye cines, circuitos de juego o gimnasios, entre otros.

A pesar de estas características, Oasiz enfrentó problemas desde etapas tempranas, tales como competencia intensa con otros centros consolidados cercanos, como Parque Corredor, desafíos para atraer marcas clave y costes elevados de construcción y operación. La combinación de estos factores erosionó la capacidad del proyecto para generar suficiente caja operativa frente a compromisos financieros crecientes.

Antes de llegar al concurso actual, el centro había transitado un preconcurso de acreedores desde mediados de 2025, cuando las negociaciones para convertir parte de la deuda en préstamos participativos o reestructuraciones no prosperaron entre los accionistas y acreedores.

Qué se busca con la venta y qué puede pasar ahora

La apertura del concurso no implica un cierre inmediato del centro comercial. El proceso concursal contempla la busca de soluciones para los acreedores, entre ellas la venta del complejo completo o de activos individuales, con la finalidad de maximizar los ingresos y resarcir parte de lo adeudado.

El principal interesado en la compra es el fondo Cale Street Investment, que ya ha presentado una oferta por el negocio, incluyendo los contratos de arrendamiento y otros derechos asociados a Oasiz. Este movimiento le permitiría consolidar su posición y dirigir el complejo bajo un nuevo esquema empresarial.

No obstante, la crisis de Oasiz podría desencadenar efectos en la cadena de arrendamientos y operadores comerciales presentes en el centro. Tiendas y franquicias podrían ver alterados sus planes de expansión o permanencia, y algunos acuerdos podrían revisarse en función de los términos que se acuerden en el concurso.

A pesar del proceso judicial, el complejo mantiene afluencia de público y actividad comercial.Oasiz

Además, la posible venta del centro comercial no cierra otras vías como liquidación parcial, que implicaría la venta de activos individuales para satisfacer a los acreedores en diferentes grados.

Este escenario convierte el concurso de Oasiz en un caso de estudio para la industria inmobiliaria y de centros comerciales en España, que enfrenta un entorno competitivo desafiante y cambios en los hábitos de consumo que han afectado la viabilidad de grandes proyectos retail.