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Al cierre de la primera quincena de mayo de 2026, los datos consolidados del sector energético confirman que Vaca Muerta ya pasó de la etapa de potencialidad a la de consolidarse como un sostén de la balanza comercial argentina.

Con los balances en la mira de los especialistas, la cuenca se consolida como una plataforma clave de generación de divisas del país, disputando el protagonismo histórico del sector agroindustrial.

Para Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, este escenario es concluyente: “Los récords y el propio gran desarrollo de Vaca Muerta es excelente para la Argentina”. El analista subraya que el despliegue del no convencional no solo es un hito productivo, sino un cambio en la arquitectura financiera del país.

Energía por dólares

La consecuencia de este salto productivo es la consolidación de un flujo de divisas que opera por doble vía: la eliminación del drenaje de reservas por importación y la escala de exportación neta.

Durante el primer trimestre de 2026, el sector energético reportó un superávit comercial superior a los u$s 2.400 millones, impulsado por un incremento del 29% en las cantidades exportadas. Esta dinámica permite que el Banco Central cuente con una fuente de dólares estructural.

Explicado de otra manera, Argentina logró invertir la carga de su balance energético.

Además, de Vaca Muerta, los otros proyectos de inversión que hay en Argentina.

La caída del 35,7% en las importaciones de combustibles durante el inicio de 2026 significa que el país dejó de financiar compras externas para transformarse en un oferente neto al mercado global. Los dólares que antes se utilizaban para cubrir el déficit de la cuenta energética hoy permanecen en las reservas internacionales.

Al respecto, Dreizzen fue enfático: “Sin Vaca Muerta estaríamos importando millones y millones en energía. Tendríamos un agujero en el Banco Central como sucedía antes, cuando una guerra en el mundo disparaba los precios y el país quedaba expuesto”.

El especialista insiste en que el beneficio es sistémico: “Es un sector que va hacia la exportación, por lo que genera divisas y empleo de alta calificación. Ayuda al PBI, hay más oferta de energía, permite agregar valor en toda la cadena de proveedores y mejora recaudación nacional y provincial”.

“Vaca Muerta, en su máximo desarrollo, va a generar 40 mil empleos directos, aproximadamente 240 mil indirectos. Era la expectativa para 2031, pero ya está pasando en Neuquén”, destacó.

Más ingresos de dólares

Más allá de la exportación de barriles, la generación de divisas se activa mediante un mecanismo financiero crítico: la Inversión Extranjera Directa (IED). El crecimiento de la producción “forzó” la expansión de la infraestructura de transporte, un área donde el capital privado halló incentivos.

También, con la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), se aceleró el ingreso de capitales destinados a proyectos de infraestructura crítica, como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya supera el 62% de avance, y nuevas plantas de tratamiento de gas.

Este flujo de capitales ingresa al sistema financiero a través de la cuenta de capital, incluso antes de que el primer barril incremental salga de la planta hacia puerto.

Esta inyección de fondos otorga una liquidez al mercado de cambios que el complejo agropecuario, por su propia naturaleza biológica y dependencia climática, no puede garantizar.

Cuántos dólares van a entrar a Argentina

Según el informes de Economía & Energía se manejn una banda conservadora sujeta a los precios internacionales (estimando un barril Brent en torno a los USD 62). La consultora calcula un piso de u$s 10.749 millones y un techo de u$s 12.272 millones de ingresos por ventas externas.

Por su parte, el Gobierno es más optimista y espera que ingresen a Argentina casi u$s 17.000 millones en concepto de exportaciones brutas de petróleo y gas generadas por Vaca Muerta.

La eficiencia, otra clave del boom de Vaca Muerta

La competitividad de la cuenca no depende de un precio del barril excepcionalmente alto, sino de la capacidad de extraer más crudo y gas en menos tiempo y con menos costos.

De hecho, con más de 2.300 etapas de fractura mensuales y pozos con ramas horizontales cada vez más extensas, el costo de extracción (break-even) se fue reduciendo al punto de ser competitivo con las cuencas más rentables de Estados Unidos.

Esta competitividad asegura que, aun ante una volatilidad moderada en los precios internacionales del crudo, Argentina mantenga su atractivo para el capital global.