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El Gobierno nacional atraviesa un escenario complejo en materia de opinión pública, con indicadores que reflejan malestar social y evaluación negativa sobre la situación económica. Sin embargo, en ese mismo contexto aparece un dato que le permite al presidente Javier Milei sostener expectativas de competitividad de cara al futuro electoral.

El deterioro en la percepción económica y en las expectativas personales convive con un sistema político fragmentado, donde la oposición no logra capitalizar de manera clara el descontento.

Según reveló el informe de abril de Management & Fit, la evaluación de la situación del país muestra un predominio de visiones negativas, con una mayoría de encuestados que considera que el rumbo económico no es el adecuado.

A ese dato se suma que las expectativas a futuro tampoco logran revertir ese pesimismo: una proporción significativa de la población cree que la situación no mejorará en el corto plazo, lo que refuerza el clima de incertidumbre.

En paralelo, el informe detecta que la situación personal también se ve afectada. Un alto porcentaje de los consultados asegura que su economía doméstica empeoró en el último tiempo, lo que impacta directamente en la percepción general sobre la gestión.

Economía y expectativas: el núcleo del malestar

El estudio confirma que el principal foco de preocupación sigue siendo la economía. Inflación, pérdida de poder adquisitivo y empleo aparecen como los ejes centrales del malestar social.

En ese sentido, los datos muestran que la inflación continúa siendo percibida como el problema más importante, incluso por encima de otras variables estructurales. Este indicador resulta clave para entender el humor social y la evaluación del Gobierno.

En lo que se refiere al aumento de los precios, los números son contundentes: hasta mediados de 2025 había perdido centralidad, y la curva era siempre decreciente respecto del origen de fines de 2023. A partir de ese momento, en el que el índice volvió a registrar subas, pasó de 14,7 a 28,3% en la última medición. Este último dato sólo es equiparable al que se registraba en el primer semestre de 2024.

A su vez, el informe señala que la caída del empleo formal y la incertidumbre laboral refuerzan esa percepción negativa, configurando un escenario en el que las variables económicas dominan la agenda pública.

Imagen de dirigentes: paridad, caídas y liderazgos fragmentados

El relevamiento también midió la imagen de los principales dirigentes nacionales y dejó un escenario fragmentado, sin liderazgos dominantes claros. Entre los nombres evaluados aparecen Patricia Bullrich, Axel Kicillof, Karina Milei, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner, con niveles de conocimiento elevados pero valoraciones divididas.

En todos los casos, los dirigentes presentan saldos de imagen negativos o muy ajustados, reflejando un clima social atravesado por el desencanto y la polarización.

En ese contexto, el gobierno tiene números difíciles de mostrar. En sólo un mes, la aprobación cayó 9,6% a los niveles más bajos desde el inicio de su gestión (37,2%) y la desaprobación subió cerca de 4 puntos. El diferencial es de 17.1 negativo.

Milei, por su parte, sufrió una caída similar, de 10 puntos.

Aun así, algunos conservan núcleos de apoyo consistentes, lo que explica por qué, pese al desgaste general, el sistema político sigue estructurado en torno a figuras conocidas.

El dato relevante es que no emerge una figura con capacidad de capitalizar plenamente el malestar, lo que, indirectamente, sostiene la competitividad del oficialismo en un escenario de tercios o de alta dispersión electoral.

El caso Adorni: alto conocimiento y evaluación en disputa

Un apartado específico del informe está dedicado a Manuel Adorni, exvocero presidencial y una de las caras más visibles del Gobierno. La medición muestra que cuenta con un alto nivel de conocimiento público, producto de su exposición diaria.

El gráfico refleja que Adorni combina niveles significativos de rechazo también elevado. La estabilidad que solía mostrar es cosa del pasado: creció su negatividad en más de 10 puntos y la positiva se desplomó en 22.

Un dato que el oficialismo mira con entusiasmo

A pesar del predominio de indicadores negativos, el informe deja un dato clave: la intención de voto no muestra una ventaja clara de la oposición.

En un escenario de alta fragmentación, el oficialismo logra mantenerse competitivo, en parte porque el descontento no se traduce automáticamente en una alternativa consolidada.

Este punto resulta central para la estrategia del Gobierno, que apuesta a sostener su base de apoyo mientras el resto del sistema político no logra reorganizarse.

En ese marco, el estudio sugiere que, aunque el contexto es adverso en términos de percepción social y económica, la disputa electoral sigue abierta.

Ficha técnica

  • Tipo de estudio: encuesta de opinión pública
  • Fecha de realización: abril de 2026
  • Cobertura: nacional
  • Universo: población general mayor de 16/18 años
  • Metodología: (según corresponda, online/telefónica/presencial)
  • Tamaño de muestra: (completar según encuesta)
  • Margen de error: (completar según encuesta)