La reforma laboral avanzó en la Cámara de Diputados con modificaciones que obligaron a devolver el proyecto al Senado. En el oficialismo consideran que su aprobación definitiva está encaminada. En paralelo, la Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a un paro en rechazo a la iniciativa y cuestionó la falta de diálogo tripartito. En ese contexto, una voz con experiencia directa en reformas previas lanzó una advertencia severa.
“Gestionar mal un proceso de reconversión y creer que el mercado va a resolver todo tiene un peligro enorme”, afirmó Armando Caro Figueroa en diálogo con Maxi Montenegro, en el programa Plan M. Y remató: “Es altamente peligroso desde el punto de vista social y político”.
Quién es Armando Caro Figueroa
Caro Figueroa fue ministro de Trabajo durante el gobierno de Carlos Menem y antes se desempeñó como secretario de Trabajo y secretario de Desarrollo Regional bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. Su trayectoria lo ubica en el centro de los debates sobre modernización laboral de los años noventa, un período atravesado por reformas estructurales y profundas transformaciones productivas.
Durante aquella década, la tasa de desocupación pasó de niveles cercanos al 6% a picos que rondaron el 18%, según datos oficiales de la época. Sin establecer una relación causal directa, el dato se convirtió en referencia obligada en cada discusión sobre cambios en el mercado de trabajo y sus efectos sociales.
Con ese antecedente, el exministro analizó el proyecto actual y cuestionó la estrategia política elegida por el Gobierno. “Resuelve encararla quebrando la tradición de tripartismo, es decir, sin dialogar a cara descubierta con los sindicatos y con los empresarios”, sostuvo. A su juicio, la urgencia oficial “perjudicó el tratamiento” parlamentario: “La versión final se presentó media hora antes de que se vote”.
En términos conceptuales, consideró que la iniciativa se apoya en la idea de “destrucción creativa”, pero con un énfasis incompleto. “Está creyendo que hay que armar bien el nuevo contrato de trabajo, reducir costo laboral no salarial, pero deja fuera las eventuales consecuencias de la destrucción de producción, de empresas, despidos y cierres”, advirtió.
Para Caro Figueroa, el problema no radica en la necesidad de reformar. “La reforma laboral y sindical y del sistema de seguridad, incluidas las obras sociales, es imprescindible. El país ya no aguanta manejarse con tres sistemas que están en quiebra”, afirmó. Sin embargo, aclaró que “reformar el mercado de trabajo no es como reformar el registro del automotor” y que la experiencia reciente “está plagada de fracasos”.
El exfuncionario puso el foco en la ausencia de una red de protección sólida. Recordó que la Ley Nacional de Empleo de 1991 creó instrumentos como el procedimiento preventivo de crisis y mecanismos de reconversión productiva, herramientas que, según señaló, “no funcionaron adecuadamente en su tiempo y hoy prácticamente están olvidadas”. Mencionó como ejemplo el caso de FATE, donde se produjeron despidos masivos.
“No es lo mismo desembolsar una indemnización multimillonaria para cerrar empleos que organizar la retirada de alguna manera con el sistema económico”, explicó. A su entender, el Estado debe intervenir para ordenar la transición, ya sea mediante seguros de desempleo, recapacitación o programas de reubicación laboral.
También relativizó el alcance de algunos cambios. Sobre la reducción de indemnizaciones, señaló que impacta “en unos 3 millones de trabajadores sobre 12 millones”. “El resto, el trabajo no registrado, no va a experimentar un beneficio tangible con la reforma”, afirmó.
En cuanto al nuevo Fondo de Asistencia Laboral, lo definió como “la frazada corta”. “Los fondos que Argentina destina a la seguridad social están en crisis. Si se desfinancia por esta vía, tenemos un problema”, advirtió, y sostuvo que cualquier rediseño debe incluir obras sociales, sistema jubilatorio y ART para evitar un deterioro fiscal y prestacional.
Caro Figueroa también cuestionó la idea de aplicar una solución uniforme a realidades productivas muy distintas. “No son los mismos problemas los de la Argentina industrial del centro que los del norte subdesarrollado o la Patagonia”, indicó.
En relación con las nuevas modalidades de empleo, consideró que intentar prohibir o forzar a plataformas como Uber o Rappi dentro del esquema tradicional “es absurdo”. “Si se les aplica rígidamente la ley tradicional, se va a informalizar todo”, alertó.
La recomendacion de Cavallo y un palo para el Gobierno
Las declaraciones de Caro Figueroa no pasaron inadvertidas en el mundo económico. Este domingo, el exministro de Economía Domingo Cavallo recomendó en su blog personal escuchar la entrevista completa. Bajo el título “Imperdible reportaje de Maxi Montenegro a Armando Caro Figueroa”, escribió: “La sabiduría y experiencia de Armando Caro Figueroa en materia de legislación y negociaciones laborales es muy valiosa. Es notable que la administración Milei no lo haya consultado. El gobierno no está utilizando los conocimientos de mucha gente valiosa que lo podría ayudar”.
La advertencia final de Caro Figueroa volvió sobre el eje político. “Despreciar al interlocutor sindical es un error. Tarde o temprano habrá que negociar con alguien. Ningunear al movimiento sindical puede dejar al gobierno y a las empresas sin interlocutor cuando haya conflictos”, sostuvo.
Como ejemplos de articulación exitosa mencionó acuerdos en sectores estratégicos como Toyota Argentina y el desarrollo de Vaca Muerta, donde empresarios y sindicatos pactaron marcos específicos para impulsar la productividad.