Tras la victoria de Lula, Argentina y Brasil atraviesan la etapa política que se abre a partir del próximo 5 de enero de 2027 con fuertes desafíos para recuperar la relación comercial que perdió velocidad, especialmente por la fuerte caída de las importaciones argentinas.
La relación bilateral está marcada por la tensión entre los Gobiernos, que llevó a remover a los embajadores de los dos países. Antes de las elecciones, la Administración de Lula Da Silva apuntó contra la “injerencia” de Javier Milei, quien apoyó abiertamente a Flávio Bolsonaro.
El vínculo conserva una escala relevante y un potencial de integración que vuelve a poner en primer plano una agenda pendiente: cómo reducir los costos logísticos y preparar la infraestructura para un nuevo salto del comercio bilateral.
En septiembre, el intercambio entre ambos países cayó 12,7% interanual, hasta u$s 2.662 millones, según ABECEB. Las exportaciones argentinas crecieron 5,5%, pero las importaciones desde Brasil se desplomaron 25,2%, hasta u$s 1.357 millones. Fue la undécima caída consecutiva de las compras argentinas al mercado brasileño.
La contracción estuvo concentrada en el complejo automotor, cuyos principales rubros explicaron cerca del 79% de la caída de las importaciones desde Brasil. ABECEB señaló que el retroceso “va en sintonía con la menor actividad de las terminales locales”, cuya producción cayó 15,6% interanual en septiembre y acumula una baja de 16,9% en los primeros nueve meses.
La otra cara es que las exportaciones argentinas a Brasil vienen recuperándose: en septiembre alcanzaron el mayor valor mensual del año y acumularon siete meses consecutivos de crecimiento. Entre enero y septiembre aumentaron 4,3%.
El vínculo conserva, además, una magnitud que excede el deterioro reciente. Según el INDEC, entre enero y septiembre la Argentina exportó a Brasil u$s 9789 millones e importó u$s 12.005 millones. Brasil fue el principal destino de las exportaciones argentinas, con 12,7% del total, y el segundo origen de las importaciones, con 21,4%. El intercambio bilateral rondó los u$s 21.800 millones.
En un encuentro organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino-Brasileña de la República Argentina (CAMBRAS), operadores logísticos y especialistas de ambos países identificaron cinco grandes desafíos.
1. Fronteras: el primer cuello de botella
El problema más inmediato se ubica en los cruces terrestres, particularmente en el Paso de los Libres-São Borja; se trata de uno de los principales corredores del comercio bilateral pero tiene capacidad limitada para recibir y procesar camiones con la velocidad que requiere el intercambio.
Javier Aramendi, gerente de Negocios de Andreani, puso el foco en la distancia entre la inversión de los operadores y la infraestructura disponible. Las empresas ya incorporan bitrenes, unidades eléctricas y tecnología, pero “toda la infraestructura que acompaña al transporte y a la logística no está preparada para ello”, advirtió.
A esto se suma la duplicación de controles. Argentina y Brasil todavía revisan información similar de cada lado de la frontera y la falta de interoperabilidad documental genera “demora” y “costo”.
La propuesta del sector privado es avanzar hacia fronteras inteligentes, con fiscalización conjunta y una instancia de control unificada. Paulo Resende, de la Fundação Dom Cabral, planteó que la carga no debería detenerse sucesivamente a ambos lados, sino atravesar una “conferencia unificada”.
2. Aduanas: la tecnología existe, pero no está integrada
El segundo problema no requiere necesariamente grandes obras. Los operadores sostienen que ya existen herramientas para digitalizar documentos, rastrear cargas y compartir información.
Sin embargo el cuello de botella no termina en la Aduana. Silvia Sudol, del Departamento de Transporte Internacional de FADEEAC, señaló: “El camión no pasa solo por la Aduana”. También intervienen Senasa, Migraciones, controles de peso y dimensiones, Gendarmería y otros organismos según la carga.
Sudol lo ejemplificó con los operadores OEA: “Cuando pasa la Aduana en dos segundos, va a pasar el Senasa y va a demorar seis horas, va a pasar este transporte con Gendarmería y va a demorar una hora y media”. Por eso, planteó que la certificación OEA debería incorporar al conjunto de organismos fiscalizadores.
También destacó que los cuatro países del Mercosur ya internalizaron el acuerdo para avanzar hacia el MIC electrónico, mientras el sector privado trabaja en la digitalización del CRT.
3. Del camión al tren y al barco
Argentina y Brasil comparten una matriz logística excesivamente dependiente del transporte carretero. En Brasil, alrededor del 63% del transporte de cargas se realiza por carretera, frente a 18% por ferrocarril y 15% por vías acuáticas. Solo 31% de los operadores logísticos brasileños ofrece servicios multimodales.
Marcella Cunha, directora ejecutiva de ABOL, resumió el problema: “nos falta acá un poco más de integración”. La prioridad, explicó, no es solamente construir rutas, ferrocarriles o puertos, sino conectar esos modos y sus sistemas.
La desconexión ferroviaria obliga a realizar transbordos que encarecen y demoran las operaciones. Entre las prioridades también aparecen un mayor aprovechamiento de la hidrovía Paraguay-Paraná y del cabotaje.
Marcelo de Oliveira, de Log-In Mercosur, planteó que el transporte marítimo puede ganar espacio en cargas planificables y contenerizadas, pero necesita frecuencia, regularidad y confiabilidad para competir con el camión.
4. Puertos: Santos y Buenos Aires ante una nueva oportunidad
El cuarto desafío es conectar mejor los puertos con el resto de la cadena logística.
En ese sentido, Vanderlei Marques, de DP World Brasil, propuso combinar cabotaje, ferrocarril, carretera y puertos para desarrollar soluciones puerta a puerta entre ambos países.
Brasil está ampliando la capacidad de Santos. El puerto concentra aproximadamente un tercio del movimiento brasileño de contenedores y, según lo expuesto en CAMBRAS, su capacidad podría pasar de 5,4 millones de TEU a 6,6 millones hacia 2028. También se analiza un nuevo terminal que podría sumar unos 3 millones de TEU.
Pero la expansión portuaria necesita conexiones dijo Marques y advirtió que será necesario acompañarla con conectividad terrestre y ferroviaria y una oferta suficiente y regular de servicios marítimos.
A la par, el eventual acuerdo Mercosur-Unión Europea aparece como una oportunidad adicional para ampliar el comercio, pero también como una prueba para la infraestructura regional.
5. Un plan logístico que sobreviva a los gobiernos
El quinto desafío es político ya que las inversiones en infraestructura requieren plazos mucho mayores que un mandato presidencial.
Durante el encuentro de CAMBRAS surgió la propuesta de construir una agenda logística de Estado a 20 o 30 años.
Paulo Resende planteó que Argentina y Brasil no pueden tener un plan nacional de logística diferente con cada administración. Debe convertirse en un “plan de Estado y no un plan de gobierno”.
Analía Canale, directora ejecutiva de CAMBRAS, señaló que la confianza no alcanza si no está acompañada por voluntad y velocidad de ejecución. El desafío es pasar del diagnóstico compartido a una agenda concreta.
La discusión se dio en un momento particular por la definición reciente de Brasil como las próximas elecciones presidenciales en Argentina. Los operadores no lo pasaron por alto pero advirtieron que esperar a que terminen los ciclos electorales puede volver a postergar las decisiones.
Se abre una nueva competencia por inversiones
Pese al efecto de la desaceleración del intercambio comercial, los distintos expositores reconocieron que no se elimina el potencial bilateral. En septiembre, los vehículos para transporte de mercancías representaron u$s 350,6 millones de las ventas argentinas a Brasil y explicaron 26,9% del total. También crecieron las exportaciones de petróleo, combustibles, aluminio y lácteos.
Aunque la percepción general en el empresariado local es que “no cambia nada”, con el resultado electoral en Brasil las empresas argentinas deberán seguir de cerca algunas variables que pueden modificar el escenario bilateral.
Una de ellas es la reforma tributaria brasileña, que fue señalada durante el encuentro de CAMBRAS como un factor capaz de alterar costos y condiciones de operación para las compañías argentinas que comercian o producen en ese mercado.