

Fue un diálogo breve y de tono informal. Pero fue suficiente para que a la Presidenta Cristina Kirchner se le dibujara una sonrisa con la que no disimuló la satisfacción que le provocaban los elogios de dos mandatarios importantes, como Nicolás Sarkozy, de Francia, y Barak Obama, de Estados Unidos, quienes bromearon sobre la reelección presidencial.
Bueno, Nicolás, todos tenemos una lección que aprender de esto, le dijo entre risas Obama a Sarkozy delante de Cristina.
La frase fue después de que los presidentes de Estados Unidos y Francia felicitaran a CFK por la reciente reelección, y que el estadounidense le recomendara al francés seguir el ejemplo. Ambos el año próximo tendrán elecciones e irán en busca de su reelección. Este mini diálogo se produjo en la previa al almuerzo de presidentes que participan de la Cumbre del G-20 que se hace en el Centro de Convenciones de Cannes.
Pero si de gestos se trata, Obama, parado a la izquierda de Sarkozy, volvió a repetir la conversación cuando Fernández de Kirchner se ubicaba a la derecha del francés para posar en la denominada foto familiar que los mandatarios se sacan en cada cumbre internacional. Detrás escuchaban y sonreían la brasileña Dilma Rouseff y el premier italiano, Silvio Berlusconi.
Después Cristina y Sarkozy continuaron con una animada charla en la que se los vio gesticular mucho, hasta que llegó el presidente de China, Hu Jintao, quien se ubicó entre el francés y la argentina para el retrato final. Pero en esta oportunidad la escena se desarrolló ante las cámaras y la mirada de periodistas de todo el mundo, por lo que el diálogo no tardó en hacerse público.
Además de que Obama y Sarkozy tendrán elecciones, otras razones hicieron que esa pocas palabras resonaron con fuerza. Los elogios partieron de boca de Obama, a horas de la reunión que tendrán hoy Cristina y el presidente estadounidense, en la que intentarán retomar una relación bilateral que viene maltrecha.
La bilateral se realizará a las 14:15 de Francia (10:15 de Argentina) una vez que concluya oficialmente la reunión del G-20. El encuentro fue pedido por Obama, a través del departamento para América Latina del Departamento de Estado, a pocos horas de que Fernández de Kirchner consiguiera su reelección.
Así la Presidenta llega al encuentro con el envión que le dio el triunfo, y con el que ayer bromeó Obama. Con este clima de fondo y con un gesto económico importante, como fue el anuncio del miércoles de avanzar en la reducción de los subsidios para ordenar el gasto público, la Presidenta dará señales de que su intención es que la relación con Estados Unidos entre en una nueva etapa de entendimiento.
La Jefa de Estado intentará dar muestras de que el modelo económico local, que defendió en su discurso ante empresarios (ver página 3), cuenta con la fortaleza suficiente para hacer frente a la deuda irresuelta con el Club de París y con los bonistas que quedaron fuera del canje. Esos serán temas centrales para convencer a EE.UU, que impidió, con su voto en contra, que el país accediera a créditos de los Bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo.










