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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reglamentó el procedimiento para realizar los aportes al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un esquema que entrará en vigencia el 1 de noviembre de 2026 y alcanzará a las declaraciones juradas correspondientes al período devengado de ese mes y los siguientes.
En este contexto, las pequeñas y medianas empresas deberán comenzar a evaluar a qué entidad adherir para administrar los recursos que se destinarán a cubrir futuras indemnizaciones laborales. Aunque los fondos tendrán límites comunes sobre los activos en los que pueden invertir, habrá diferencias en los plazos de inversión, los costos y los servicios que ofrece cada administradora.
Para elegir, el primer paso es entender que no se trata simplemente de buscar el fondo que prometa el mayor rendimiento. La decisión debe contemplar cuándo podría necesitar el dinero la empresa, qué margen tiene para afrontar una desvinculación con recursos propios y cuán previsible es su flujo de caja.
“Lo primero que le decimos a una pyme es que el universo de inversión es el mismo para todas las entidades”, explica Nahuel Bernués, asesor financiero y economista, fundador de Quaestus Advisory. Por eso, sostiene, las diferencias más relevantes no están tanto en los activos que compra cada fondo, sino en su duration y en los servicios que ofrece.
Cómo elegir un fondo FAL según las necesidades de cada pyme
Uno de los factores centrales para elegir un fondo es la rotación de personal. En otras palabras, cuántas desvinculaciones tuvo la empresa durante los últimos dos años y qué posibilidades tiene de necesitar los recursos en el corto plazo.
Según el especialista, una pyme con alta rotación de personal probablemente necesite disponer de los recursos apenas termine el período de carencia. En ese caso, le convendría evaluar fondos de corto plazo, con una duration cercana a los tres o cuatro meses.
Para una empresa con una rotación moderada, un horizonte de alrededor de seis meses podría resultar razonable. En cambio, aquellas que registran pocas desvinculaciones pueden considerar productos con una duration cercana a un año.
La cantidad de empleados también influye ya que determina el volumen de aportes que se acumulará. Una compañía con una nómina más numerosa reunirá más recursos que otra con menos trabajadores, por lo que deberá proyectar cuánto dinero podría necesitar ante eventuales desvinculaciones y elegir un plazo de inversión acorde con esa posibilidad.
También es importante analizar el flujo de caja. En las empresas con disponibilidades más imprevisibles, Bernués considera más conveniente evaluar fondos de menor duration, ya que pueden necesitar cubrir una indemnización en un horizonte más cercano.
“En cuanto a los ingresos variables, hay que recordar que el aporte del 2,5% para MiPyMEs se calcula sobre la remuneración base de las contribuciones al SIPA: sigue a la masa salarial, no a la facturación”, aclara.
Qué comparar entre los fondos
Una vez definido el horizonte de inversión, las pymes deberán comparar las condiciones de las entidades que administran los fondos. Aunque existen reglas comunes para todas, hay aspectos que conviene revisar antes de tomar una decisión.
En costos, la normativa establece un límite del 1% anual sobre los activos administrados, con el IVA incluido. Ese tope contempla los honorarios de la gestora y los costos de depositaría, auditoría, asesoramiento y distribución. Quedan fuera la tasa de fiscalización de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y los gastos extraordinarios.
Dentro de ese límite, pueden existir diferencias entre entidades e incluso entre distintas clases de un mismo fondo. Por eso, Bernués recomienda consultar qué honorarios se aplican en cada caso y qué servicios están incluidos.
La rentabilidad es otro factor para comparar. Las gestoras pueden publicar proyecciones de rendimiento, aunque estas dependen de los precios considerados al momento del cálculo y de la metodología utilizada.
“En rendimientos hay que ser claros: no están garantizados”, advierte el economista.
Para evaluar alternativas sobre una base más homogénea, cada fondo publicará mensualmente una Ficha FAL con información sobre su cartera y su rendimiento histórico neto de honorarios. Sin embargo, como el esquema comenzará a funcionar en noviembre, al principio habrá pocos antecedentes para comparar. Según Bernués, recién hacia el primer trimestre de 2027 habrá datos suficientes para empezar a analizar las diferencias de desempeño.
En cuanto al riesgo, como las inversiones estarán denominadas en pesos y tendrán plazos relativamente cortos, uno de los factores centrales será la evolución de las tasas de interés. Los fondos con mayor duration pueden beneficiarse más si las tasas bajan, pero también sufrir más si suben.
El riesgo de crédito también tiene límites regulatorios. Según detalla Bernués, las obligaciones negociables y los títulos provinciales deben contar con calificación AAA de dos calificadoras, mientras que la exposición al tipo de cambio tiene un tope del 10%.
Por último, la disponibilidad del dinero. Los recursos del FAL solo pueden destinarse al pago de indemnizaciones una vez cumplido el período de carencia. Además, la entidad administradora deberá transferirlos al trabajador dentro de los cinco días hábiles posteriores a la presentación de la documentación completa.
Cuánto puede acumular una pyme en el FAL
Para dimensionar el volumen de recursos que puede reunir una empresa, Quaestus Advisory desarrolló una calculadora que permite estimar la acumulación a partir de la cantidad de empleados y el sueldo bruto promedio.
Por ejemplo, una pyme con 502 trabajadores y una remuneración bruta promedio de $ 1.400.000 tendría una masa salarial mensual de $ 702,8 millones. Con un aporte del 2,5%, destinaría alrededor de $ 17,6 millones mensuales al FAL.
Bajo ese supuesto, y considerando 13 aportes por año (12 mensuales más el correspondiente al aguinaldo), la acumulación estimada sería la siguiente:
- En un año: $ 228,4 millones.
- En tres años: $ 685,2 millones.
Los errores que deberían evitar las pymes al elegir dónde aportar al FAL
Además de comparar costos y rendimientos, las empresas deberán evitar algunos errores que pueden afectar la administración de sus recursos.
“El primer error es no elegir”, señala Bernués. Según explica, si la empresa no informa su ID FAL, ARCA retiene la contribución y, pasado un mes, la CNV asigna una entidad de oficio. El dinero no se pierde, pero la empresa pierde la posibilidad de elegir dónde invertirlo y deja de obtener el rendimiento que podría haber generado durante el período en que estuvo inmovilizado.
El segundo error es creer que el FAL reemplaza la responsabilidad del empleador frente a una indemnización. “El cálculo sigue siendo responsabilidad del empleador y, si el fondo no alcanza, la empresa cubre la diferencia con recursos propios”, detalla el especialista.
También hay que considerar que el fondo no permite retirar dinero libremente. Además, durante los primeros seis aportes, cualquier desvinculación deberá pagarse con fondos propios de la empresa. Por eso, las pymes tendrán que prever cómo afrontar esas obligaciones durante la etapa inicial, sin contar con el saldo del FAL para cubrirlas.
El tercer error es elegir exclusivamente por una promesa de rendimiento. Estos no están garantizados y las proyecciones dependen de precios y metodologías diferentes.
Por último, antes de decidir, conviene verificar que la entidad elegida esté autorizada por la CNV, revisar la composición y la duration del fondo, consultar el costo total y evaluar la calidad del servicio que ofrece la administradora.