En el tercer mes del año, la Argentina alcanzó un superávit comercial de u$s 2523 millones, marcando un salto del 220% respecto al mes anterior y consolidando un primer trimestre excepcionalmente sólido.
Según el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) los datos correspondientes a marzo superaron todas las expectativas del mercado.
A diferencia de febrero, donde las ventas externas habían retrocedido un 2,9%, marzo marcó un récord histórico con exportaciones por u$s 8645 millones. “Todos los grandes rubros de las exportaciones presentaron un fuerte crecimiento interanual”, destacó Luis Caputo, titular de Economía en X.
La cifra de marzo de 2026 logra desplazar el pico de mayo de 2022 (u$s 8226 millones), que hasta ahora se mantenía como la marca más alta impulsada por el boom de precios de la pospandemia y el inicio del conflicto en Ucrania.
Al mismo tiempo, el dato rompe con la estacionalidad ya que históricamente, los picos de exportación argentinos ocurren en mayo o junio con la cosecha gruesa en pico.
Pese al contexto de precios en alza por el conflicto bélico en Medio Oriente, este récord no se explica por una suba excepcional (+3,9%), sino por un despliegue de volumen ya que las cantidades exportadas volaron un 25,3%.
Por el lado de las importaciones, marzo rompió la racha de caídas interanuales nominales al registrar una leve suba del 1,7%, lo que demandó u$s 6122 millones.
La excepción la marcó el rubro “resto” que incluye compras vía courier al exterior que creció un 105,9%; sin embargo, otros segmentos como vehículos (17.3%) y bienes de consumo (6,6%) desaceleraron en su crecimiento.
Lo más destacado
Se estima que la normalización de la actividad en el sector aceitero y cerealero (tras los paros y feriados que afectaron el rendimiento de febrero) fue la clave para recuperar los niveles de despacho, sumado al empuje de los sectores minero y energético.
De lado de las importaciones en valor subieron porque los precios internacionales aumentaron un 5,8%
En términos físicos, las cantidades importadas volvieron a caer (-3,7%), acumulando un trimestre de contracción en el volumen de bienes que ingresan al país, consistente con una actividad económica local que aún no recupera dinamismo.
Pese al saldo positivo récord, el informe advierte sobre un deterioro en los términos del intercambio. Esto significa que los precios de los productos que Argentina importa están subiendo a un ritmo mayor que los precios de sus exportaciones.
El superávit de marzo fue “salvado” puramente por la eficiencia en las cantidades vendidas, logrando compensar la pérdida de valor relativo.
Con este resultado, el superávit comercial acumulado en el primer trimestre de 2026 alcanza los u$s 5500 millones.
A dos ritmos
A pesar del superávit general, el análisis sectorial muestra que el saldo sigue siendo deficitario en los sectores vinculados al mercado interno y la industria manufacturera tradicional.
Si se excluyen el Agro y la Energía, el saldo comercial se mantiene negativo en u$s 1900 millones, reflejó LCG.
Este déficit es menor al promedio de 2025 (u$s -2900 M), pero no por una mejora competitiva, sino porque la actividad económica aún no despega, lo que mantiene a las importaciones industriales en niveles bajos.
El optimismo para el cierre de 2026 se apoya en dos pilares que LCG destaca como fundamentales para que las ventas externas rompan el techo de los u$s90.000 M anuales.
Por un lado, se espera una cosecha de 67 millones de toneladas, con un saldo exportable masivo que empezará a impactar en los próximos meses.
A la par, las tensiones en Oriente Medio han estacionado el precio del petróleo en niveles altos, lo que beneficia directamente la balanza energética y arrastra al alza el valor de otras commodities.
Del lado de las compras al exterior, LCG proyecta que las importaciones cerrarán el año en torno a los u$s 78.000 M. Este dinamismo acotado responde a que las compras externas difícilmente reaccionen sin una recuperación clara de la actividad económica local.
En marzo, aunque el valor subió por precios (+5,8%), las cantidades volvieron a caer (-3,7%), confirmando que el ingreso de insumos y bienes de capital sigue restringido por la baja demanda.