Con el nuevo proyecto de ley de Súper RIGI y las últimas modificaciones normativas al actual esquema RIGI, el Gobierno busca acelerar la llegada efectiva de inversiones. JP Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, armó un informe exclusivo sobre el Súper RIGI en el que asegura que es “estructuralmente superior” al RIGI original para “atraer inversiones en industrias de vanguardia”.

El actual Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), aprobado a mediados de 2024, ya tuvo presentaciones de 38 proyectos, que implicarán una inversión de u$s 124.129 millones, según informó el ministro de Economía, Luis Caputo, este jueves en el Latam Economic Forum.

Caputo en Latam Economic Forum

De los proyectos presentados, ya fueron aprobados 16, por u$s 29.892 millones. Las inversiones que efectivamente llegaron al país fueron u$s 762 millones, actualizado hasta marzo 2026. Así surgió de una presentación que realizó en Estados Unidos el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning. Si bien el ingreso de dólares por proyecto RIGI fue de u$s 1205 millones, hubo egresos para importaciones que requieren los proyectos por u$s 452 millones. El flujo de proyección de realización de la inversión no es un dato público.

Hay tres grandes motivos que explican las diferencias entre los anuncios de inversión y lo efectivamente desembolsado. Por un lado, así está planteado en la ley RIGI. Exige que para ingresar al régimen el mínimo de inversión es de u$s 200 millones, y la obligación es invertir en los primeros dos años el 40% de ese monto. Por ende, con u$s 80 millones desembolsados en los primeros dos años, la empresa cumple con los desembolsos solicitados. No importa que la inversión sea de u$s 10.000 millones, como un mega proyecto de cobre que aguarda aprobación. Luego, el plazo para completar la inversión total lo determina la propia empresa en su plan.

Además, se suma que hay proyectos que tardan años, como en el caso de la minería, que requieren años de construcción. Es el tema que hoy se habla en el sector energético y minero es el cuello de botella de los contratistas para acelerar la infraestructura detrás de las inversiones.

Por su parte, Caputo sumó otro motivo por el cual puede demorarse la inversión: “La inversión extranjera directa suele requerir muchos años de estabilidad económica y política para ser atraída", escribió en X esta semana. Fue ante el debate que se armó luego de que Argentina quedara última en 2025 en el ranking de inversión extranjera directa que realiza la OCDE.

El proyecto de ley de Súper RIGI y las últimas modificaciones al RIGI podrían acelerar las inversiones. El Súper RIGI plantea que la inversión mínima que debe realizarse en los primeros dos años es el 20% del mínimo de inversión, que es de u$s 1.000 millones. Por ende, si el Congreso aprueba la ley, cada proyecto aprobado en el Súper RIGI implicará ingresos de u$s 200 millones en menos de dos años.

En el caso del RIGI, una última modificación podría acelerar inversiones. En verano, se sumó un nuevo sector a los beneficiados: el upstream de petróleo. El mínimo de inversión es de u$s 600 millones. Por ende, el 40% del mínimo implica inversiones de u$s 240 millones en menos de dos años. Según mencionó Caputo en el Latam Economic Forum, estos proyectos son clave porque tienen una ejecución relativamente rápida, con procesos que pueden durar aproximadamente 9 meses, lo que permite generar “crecimiento, empleo y divisas en el corto plazo”. Es por el método de extracción de los hidrocarburos no convencionales, sumado al incentivo de los elevados precios internacionales.

Luego de la modificación del RIGI, se presentaron proyectos millonarios para Vaca Muerta: uno de Pluspetrol por u$s 12.240 millones, otro de Tecpetrol por u$s 6.391 millones y uno de Pampa Energía por u$s 4.522 millones, todos en evaluación, según JP Morgan.

Más allá del piso de desembolso obligatorio, el Súper RIGI incorpora otros cambios que apuntan a acelerar la llegada efectiva de dólares, según el informe de JP Morgan. Uno es la libertad cambiaria desde el día de adhesión: a diferencia del RIGI original, que liberaba el cepo sobre exportaciones de forma gradual recién a partir de que el proyecto arranca a exportar, el nuevo régimen elimina desde el inicio cualquier obligación de ingresar o liquidar capital. Esto podría eliminar uno de los principales frenos para proyectos de alta intensidad de capital que requieren financiamiento internacional.

A eso se suma una tasa de impuesto a las ganancias corporativas del 15%, diez puntos por debajo del RIGI original y 20 puntos por debajo del resto de la economía. JP Morgan lo señala como uno de los diferenciadores más potentes a nivel global para atraer industrias de frontera. Una empresa que evalúa dónde instalar una planta de semiconductores o un data center compara tasas impositivas entre países. Con 15%, Argentina queda en línea con jurisdicciones de baja tributación como Irlanda o Singapur. Para el banco, los primeros candidatos concretos si el régimen se aprueba serán infraestructura de data centers, hidrógeno verde y productos químicos especializados.