Aún cuando el ministro de Economía, Martín Guzmán, sostuvo en más de una oportunidad que uno de sus objetivos con la reestructuración de la deuda es lograr hacer un canje de una vez, sin tener que recurrir a otro similar unos años después, para algunos referentes económicos no alcanzará.

Es el caso de la economista, experta en temas de crisis financieras y deuda, y profesora de la Universidad de Harvard Carmen Reinhart. De acuerdo a una entrevista con Bloomberg, el esfuerzo de la Argentina para reestructurar su deuda externa probablemente no será el último.

Es que la propagación del coronavirus, con su impacto en la economía y en los mercados financieros, llevará a que la oferta inicial que planteó la Argentina para reestructurar su deuda deba ser revisada en unos años, señaló esta economista, que en su momento había alertado por las crisis de los mercados emergentes en Venezuela y Turquía.

El Gobierno de Alberto Fernández presentó una oferta de reestructuración de deuda por unos u$s 66.238 millones de títulos bajo ley extranjera sobre la cual los acreedores privados deberán responder, a más tardar, el próximo 8 de mayo.

Reinhart dijo que, en todo caso, esta oferta inicial simplemente retrasa las cosas. Será necesario volver a revisarla en unos años, dado el impacto de la pandemia en la economía global, agregó. "A menos que Argentina logre crecer espectacularmente, lo que raya en lo milagroso dada la situación mundial actual, el paquete de deuda que crearon no será lo suficientemente grande en términos de recortes", aseguró.

"Con toda probabilidad, tendrá que ser revisado, y habrá una ronda más de esfuerzos para reestructurar", sostuvo, junto en momentos en el que el país comenzó un road show virtual para renegociar y presentar a los inversores su propuesta de canje, con un menú de títulos que llegan hasta 2047.

El gobierno recurrirá a unas 20 instituciones y fondos, incluidos BlackRock, Ashmore Group y Fintech Advisory. La propuesta fue inmediatamente criticada por los acreedores cuando se dio a conocer el 17 de abril, que la rechazaron casi antes de que se conocieran los detalles económicos y legales.

La Argentina busca una moratoria de tres años en los pagos de la deuda, una reducción de 62% en los pagos de intereses y un recorte de 5% en el capital. A los tenedores de la deuda externa del país se les ofrece una serie de nuevos valores de diversos vencimientos, ninguno de los cuales devengará intereses antes de 2022. No se pagará capital antes de 2026.

Los esfuerzos de Argentina se producen a medida que crecen los llamados entre los países endeudados para detener la deuda. Sin embargo, el país no es representativo del grupo más amplio de naciones que buscan alivio de la deuda, ya que sus problemas son anteriores a la pandemia, dijo Reinhart.

"Me resulta difícil argumentar de manera convincente que un punto muerto, incluso extendido a un año, cubriría el tipo de alivio de la deuda que Argentina está buscando", sostuvo. "En todo caso, la grave situación entre los mercados emergentes con la COVID-19 significa que el recorte tiene que ser más grande. Esto realmente borró la posibilidad de recuperación, al menos en el horizonte a corto plazo", añadió.