Un llamado realizado por la mañana desde la Secretaría de Transporte de la Nación puso en guardia al macrismo. Querían saber si el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, estaba en Buenos Aires. Horas más tarde, el secretario de Transportes Alejandro Ramos se presentaba en el despacho del funcionario porteño de manera sorpresiva, aunque con cámaras de televisión, para forzar una reunión por el traspaso del subterráneo. Chaín lo recibió pero repitió el argumento PRO por enésima vez: que las negociaciones no se reanudarán hasta que la presidenta Cristina Kirchner reciba a Mauricio Macri, por considerar que las trabas son políticas y no técnicas.

La aparición de Ramos fue interpretada desde el macrismo como una jugada mediática. Pero insistieron en que no modificarán la estrategia. Consideran que el diálogo entre funcionarios intermedios de Ciudad y Nación para resolver el traspaso ya se dio sin mayor éxito. Y que todas las cuestiones relacionadas con las autonomías exige un encuentro entre la Presidenta y el jefe comunal. Así lo señaló la vicejefa porteña, María Eugenia Vidal, la única vocera designada por el equipo de comunicación de Bolívar 1 para referirse a la polémica.

El martes, Ramos había exhortado al Gobierno porteño a cumplir con la ley de transferencia de la red de subterráneos y de las 33 líneas de colectivos que atraviesan la Ciudad, votada por el Congreso la semana pasada y rechazada por la Ciudad porque no traspasa los recursos correspondientes. Y se había puesto a disposición de los funcionarios macristas para coordinar el traspaso, a pedido de la Presidenta. Incluso, dijo, estaba dispuesto a presentarse personalmente en la sede del Gobierno porteño, si Macri continuaba sin atender sus llamados. Ayer cumplió con la advertencia. A las 14:30, llegó a la sede del Ministerio de Desarrollo Urbano. Chaín que integró la mesa de negociación por el traspaso del subte y es amigo del antecesor de Ramos, Juan Pablo Schiavi, forzado a renunciar tras la tragedia de Once lo recibió y le dijo que no tenía las facultades para resolver la situación.

A la salida del encuentro, cincuenta minutos después, Ramos se quejó por la falta de voluntad del jefe de Gobierno y lo llamó a la reflexión para encauzar las negociaciones.

Chaín dijo lo suyo: Necesitamos armar un convenio para que exista un acuerdo político. Y la definición política está por encima de todos los ministros.