En medio de los rumores y la investigación judicial que pone bajo la lupa el patrimonio de Manuel Adorni, Javier Milei encabezó este viernes por la tarde una reunión de Gabinete en Casa Rosada que dejó una señal política clara: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuenta con el respaldo explícito del Presidente.
Según reconstruyeron fuentes oficiales con acceso al encuentro, la reunión —que se extendió por más de dos horas y media y no tuvo ausencias— se desarrolló en un clima distendido pese a la atmósfera de sospechas y versiones cruzadas que la precedió. El dato central en un cónclave de fuerte contenido político fue la intervención inicial de Milei, quien durante unos 30 minutos trazó un panorama general de gestión y, en ese marco, ratificó públicamente a Adorni frente a todo su equipo.
Para la cúpula del Gobierno, ese gesto buscó despejar cualquier especulación sobre un eventual desplazamiento del funcionario en el contexto de la causa que analiza sus movimientos patrimoniales. En el entorno libertario interpretan que se trata de una señal de continuidad y de alineamiento interno en un momento de presión judicial.
Tras la exposición del Presidente —que luego se retiró para continuar su agenda en Olivos—, la reunión quedó a cargo de Adorni, quien tomó la palabra para ordenar el repaso de gestión y agradecer a los equipos técnicos de los ministerios por el trabajo realizado en la preparación de su informe ante el Congreso, presentado a fines de abril.
Aquella incursión en el Congreso representó, además, su prueba de fuego cuando más fuerte se escuchaban los cañonazos de la causa que investiga su patrimonio. Ayer varios bloques de la oposición sellaron un nuevo pedido de sesión, esta vez con la intención de avanzar en la interpelación -incluso la censura- del ministro-coordinador.
Durante el encuentro, el foco se trasladó a la planificación de la gestión para lo que resta del año, con especial atención en la reconfiguración presupuestaria que viene impulsando el Ejecutivo. En ese marco, el jefe de Gabinete también detalló el avance de los procesos de ajuste en la administración pública, incluyendo esquemas de retiros voluntarios y desvinculaciones en distintos organismos, con horizonte a fines de mayo.
Además, planteó la necesidad de revisar acuerdos con organismos internacionales, en línea con la estrategia del Gobierno de reordenar compromisos y fortalecer la posición fiscal.
La reunión también tuvo un capítulo político-legislativo. Hacia el cierre, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich —titular del bloque de LLA en el Senado—, repasaron el estado de los principales proyectos que el Gobierno busca impulsar en el Congreso. Son los dos brazos articuladores entre la Rosada y el Palacio Legislativo.
Entre ellos, mencionaron la denominada Ley Hojarasca, la profundización del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la reforma de la Ley de Salud Mental, como parte de las iniciativas que el oficialismo considera centrales para la próxima etapa de gestión.
En ese contexto, la reunión de Gabinete funcionó como un espacio de coordinación política y de alineamiento interno, pero también como una señal hacia afuera.
Aunque nadie lo especificó luego en público, el mensaje interno en torno al jefe de Gabinete y la confianza que aún mantiene de los hermanos Milei parece haber quedado claro. Eso afirmaron, por lo bajo, dos de los participantes del encuentro. “Que se terminen los rumores y se pueda retomar la agenda”, acotó uno de ellos.
La meta es lograr ahora pasar la página, aunque la Justicia aún debe resolver los próximos pasos en la investigación. De ello dependerá que nuevos datos sobre el patrimonio y acciones del jefe de Gabinete se mantengan en el ojo de la opinión pública o no.