El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ) y las agrupaciones de izquierda realizaron esta tarde una lectura propia en Plaza de Mayo en el marco del 50° aniversario del inicio de la última dictadura militar en Argentina, el 24 de marzo de 1976.
La columna, integrada por el Frente de Izquierda (FIT-U), el Nuevo MAS y Política Obrera, confluyó frente al Cabildo tras concentrar desde el mediodía en las inmediaciones del Obelisco y Diagonal Norte, tuvo a Estela de Carlotto y Adolfo Pérez Esquivel en primera fila.
"Son 30 mil y que nos digan dónde están“, expresaron los organismos de Derechos Humanos. El documento central de este bloque puso el foco en la impugnación directa a la gestión económica del Gobierno de Javier Milei y al protocolo de seguridad de Patricia Bullrich.
“Estamos ante un plan de guerra contra los trabajadores, que utiliza el hambre y la desocupación como herramientas de disciplinamiento social”, denunciaron desde el escenario montado frente a la Casa Rosada ante una masiva convocatoria.
Los organismos de Derechos Humanos y las organizaciones convocantes también reclamaron por “presos políticos”: “La prisión y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de la Nación, en un proceso denunciado por absolutas irregularidades, durante el cual se atentó contra su vida, merece nuestra preocupación y repudio. ¡Libertad a Cristina Fernández!”, expresaron.
De hecho, La Cámpora partió desde la ex-ESMA hacia Plaza de Mayo, en una caravana de 16 kilómetros y sumaron una parada en San José 1111, frente al departamento la expresidente se encuentra cumpliendo una condena.
Las organizaciones de izquierda buscaron capitalizar el descontento por la caída del poder adquisitivo y la paralización de la obra pública, vinculando el programa actual con el plan de Martínez de Hoz. El texto leído a las 17 también exigió la continuidad de todos los juicios por delitos de lesa humanidad y rechazó cualquier intento de amnistía o reconciliación con las fuerzas armadas.
“No aceptamos el negacionismo oficial que intenta borrar la cifra de los 30.000 y transformar el terrorismo de Estado en una guerra de bandos”, sentenciaron los oradores durante el acto. La movilización adquirió una dimensión histórica al cumplirse 50 años del golpe de 1976 en un clima de alta tensión institucional por la retórica oficial sobre los años ´70.
“No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Combatían a los que querían, como hoy, convertir a la Argentina en una colonia yanqui”,arengaron.
La Casa Rosada alimentó la confrontación discursiva esta mañana con la difusión de un video oficial de 74 minutos titulado “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia completa”. La pieza audiovisual, narrada por el exjefe de inteligencia Juan Bautista Yofre, reivindica la teoría de las “dos demonios” y cuestiona el número de víctimas que sostienen los organismos.
En el video, el Gobierno califica las políticas de Derechos Humanos de las últimas dos décadas como un “fatal experimento narrativo” que tuvo un costo de miles de millones de dólares. El material sostiene que, cuando la memoria se presenta de forma parcial, deja de ser un valor histórico para convertirse en un instrumento de manipulación política.
La pieza oficial presenta testimonios grabados en el Salón Blanco de Miriam Fernández, identificada por Abuelas como la nieta recuperada 127. Fernández, quien mantiene un litigio judicial con el organismo, reivindicó al policía que la anotó como propia y pidió públicamente “dejar el pasado en paz” para alcanzar una supuesta concordia.
También participó Arturo Larrabure, hijo del militar asesinado por el ERP en 1974 tras un secuestro de 372 días en condiciones que calificó de “infrahumanas”. Larrabure reclamó en el video que la verdad integral se imponga para reconocer a todas las víctimas de la violencia política previa al quiebre institucional de marzo de 1976.
En el Congreso, la agenda oficialista sumó un nuevo frente de conflicto con el proyecto de ley presentado por la diputada nacional de La Libertad Avanza, Karen Reichardt. La iniciativa busca modificar la denominación del 24 de marzo, eliminando la referencia a la Memoria, la Verdad y la Justicia para rebautizarlo como “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa”.
El planteo de Reichardt propone además que el feriado deje de ser inamovible para facilitar fines de semana largos turísticos, un punto que los manifestantes calificaron de provocación. Esta propuesta legislativa fue uno de los ejes de repudio en el acto de la izquierda, donde se acusó al oficialismo de intentar licuar la responsabilidad estatal en el genocidio.
En el plano estrictamente político, el sector que encabeza el EMVJ ratificó su independencia tanto de la administración de Javier Milei como de los sectores que responden al kirchnerismo. Este posicionamiento se vio reflejado en críticas hacia la dirigencia de la CGT, a quienes reclamaron la convocatoria inmediata a un paro nacional contra las reformas laborales.
La dinámica de la Plaza de Mayo estuvo dividida en dos actos sucesivos para evitar el solapamiento de las consignas entre los distintos sectores convocantes de la jornada. Media hora después de la lectura del bloque de izquierda, se produjo el ingreso de las Madres y Abuelas junto a agrupaciones vinculadas a La Cámpora y el Frente Renovador, incluido el propio Sergio Massa.
Las figuras principales de la izquierda, como Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Gabriel Solano, acompañaron la cabecera de la marcha que ingresó por la Avenida de Mayo.