El ida y vuelta diplomático entre Argentina y Brasil, desatada tras las críticas de Javier Milei a Luiz Inácio Lula da Silva, sumó este miércoles un gesto de distensión con la confirmación de que el embajador Julio Bitelli volverá a Buenos Aires, aunque todavía sin fecha.
El origen del conflicto se remonta al 25 de julio, cuando Milei, en el acto de lanzamiento de la precandidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, llamó “presidiario” a Lula, calificó al ministro de la Corte Suprema Alexandre de Moraes como “basura pelada” y cuestionó a la Justicia brasileña por no autorizarlo a visitar al expresidente Jair Bolsonaro.
Horas después, Itamaraty convocó a consultas a Bitelli y citó también al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.
Este miércoles, durante la convención del Partido Socialista Brasileño (PSB) —que ratificó al vicepresidente Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula para la reelección—, Lula eligió no responder de manera directa a los agravios de Milei. “No voy a intercambiar cosas con esa cosa”, afirmó, según consignó la agencia Xinhua, remarcando en cambio su respeto por el pueblo argentino.
El mandatario aprovechó el discurso para trazar un paralelismo con Estados Unidos: recordó la decisión de su gobierno de negar la visa a dos funcionarios del Departamento de Estado enviados por Donald Trump, a quienes —según había informado previamente The Washington Post— la administración estadounidense buscaba utilizar para instalar dudas sobre la transparencia del proceso electoral brasileño.
“Mientras yo sea presidente, nadie de afuera va a meter las narices en las elecciones brasileñas”, sostuvo Lula, en un mensaje que apuntó tanto a Washington como, indirectamente, a Buenos Aires.
Lula se mostró además confiado en una victoria en primera vuelta en octubre, mientras que Alckmin cuestionó el eslogan “Dios, patria, familia y libertad” utilizado por sectores de la oposición, con el argumento de que “patria es unión, no entreguismo”.
El escenario electoral enfrenta al oficialismo con Flávio Bolsonaro, quien cuenta con el respaldo público tanto de Milei como del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
En paralelo, la Cancillería brasileña confirmó que Bitelli retornará a Buenos Aires, aunque sin precisar cuándo, según informa Bloomberg Línea Brasil.
El diplomático llegó a Brasilia el 27 de julio y mantuvo un encuentro de unos 40 minutos con el canciller Mauro Vieira para una primera evaluación de la crisis; ese mismo día participó de actividades oficiales junto a Lula, y este miércoles se preveía una segunda reunión.
No es la primera vez que Bitelli es llamado a consultas: en julio de 2024 ya había sido convocado por Itamaraty, aunque sin la repercusión pública del episodio actual.