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El economista Luis Secco cuestionó la política cambiaria del Banco Central (BCRA) y advirtió sobre el impacto negativo que el dólar barato está teniendo sobre la industria y los exportadores argentinos.

En declaraciones radiales, el director de la consultora Perspectivas Económicas, analizó el estado actual de la economía y planteó sus dudas sobre la sustentabilidad del esquema vigente.

Secco precisó que el tipo de cambio había ganado competitividad durante la Fase 3 del programa económico, pero que ese terreno se está perdiendo. “Se había depreciado en términos reales y ahora se está volviendo a apreciar en términos reales. Y eso obviamente afecta a algunos sectores que compiten con importaciones y a los sectores exportadores”, explicó en diálogo con radio Mitre.

El economista fue contundente al describir el objetivo del Banco Central: “Si sigue comprando dólares baratos o queriendo comprarlos baratos, porque me parece que ese es el objetivo de su política económica, evidentemente esa compresión de rentabilidad de los sectores transables va a seguir afectando a la economía real”.

¿Dólar barato significa menos inflación?

Respecto del efecto del dólar barato sobre la inflación, Secco se mostró escéptico ante la idea de que un tipo de cambio contenido alcance para frenar la suba de precios.

Hemos visto otros períodos en el cual teníamos también el tipo de cambio de alguna manera controlado y la inflación seguía a su ritmo”, recordó. En ese sentido, atribuyó la dinámica inflacionaria tanto a cuestiones de política monetaria como a la inercia propia de la economía argentina.

El economista también describió en términos accesibles por qué un dólar barato perjudica a la economía productiva.

“Cuando hay una percepción generalizada de los argentinos de que la Argentina está cara, de que estamos caros en dólares, esa carestía afecta mucho a los sectores que tienen que competir con importación, afecta mucho a los sectores que tienen que exportar. Y eso te afecta los niveles de actividad de esos sectores”, sostuvo. El impacto, según Secco, ya es visible: “Lo estamos viendo en industria, donde vos tenés sectores industriales que se quejan y cuentan lo difícil que es competir con las importaciones”.

Secco advirtió que la compra del dólar barato por parte del BCRA va a seguir afectando a la economía real.

Apertura económica

El especialista advirtió sobre la importancia del momento en que se implementa la apertura económica. “A veces tiene que tener un timing, un momento. Y tenés que tener cuidado de no abrirte cuando estás todavía desequilibrado. Yo creo que Argentina tiene algunos desequilibrios importantes como para abrirse totalmente”, afirmó.

Secco reconoció que el Gobierno tiene como horizonte una moneda fuerte sostenida por una economía sólida, pero planteó un interrogante sobre el punto de partida. “El Gobierno no nos miente cuando nos dice que una economía que crece, dinámica, que cobra los impuestos básicos que son necesarios, que tiene un Estado eficiente, prolijo... es una Argentina que va a tener una moneda fuerte. Ahora, esa Argentina no llegó todavía”, aseguró.

Y agregó: “Lo que discutimos algunos economistas es que estamos de acuerdo en que es el punto de llegada, pero no estamos tan de acuerdo algunos en que pueda ser el punto de partida”.

“Lo que discutimos algunos economistas es que estamos de acuerdo en que es el punto de llegada, pero no estamos tan de acuerdo algunos en que pueda ser el punto de partida”.

Luis Secco, sobre el dilema de la "moneda fuerte"

En cuanto a cuánto tiempo puede sostenerse el dólar barato, el economista fue directo: “El dólar barato dura lo que quiera el Banco Central. O sea, si sigue comprando barato va a estar barato. Si lo deja correr un poquito, que yo creo que es lo que debería hacer, no va a comprar tan barato”.

Sobre las tasas de interés elevadas, otro de los puntos clave del esquema actual, el economista señaló que históricamente ese tipo de estrategia no ha resultado favorable.

La carrera dólar contra tasa la hemos visto muchas veces en Argentina y nunca ha terminado bien para el Banco Central. Primero para los argentinos y después en algún momento la autoridad monetaria dice: ‘Bueno, ya esto no lo podemos sostener’. Yo creo que ahí es donde está el talón tal vez de Aquiles de todo este proceso”, advirtió.

El especialista también se refirió a las dificultades del Gobierno para alinear las expectativas de la sociedad y los mercados con su narrativa de cambio estructural. “Al Gobierno le cuesta mucho que las expectativas se alineen con su idea de ‘confiá, esta vez es diferente’”, señaló, y reconoció que pese a que el Ejecutivo cumplió con varios de los tests que el mercado le planteó —ganó la elección, pagó deuda, aprobó el presupuesto—, “las expectativas no engranan y es como que estamos en lo que se llama usualmente la etapa de fatiga en el ajuste, donde se ven más los costos que los beneficios futuros”.