El economista y escritor Eduardo Levy Yeyati pasó por Cuentas Claras, el programa de El Cronista Stream, donde analizó el panorama socioeconómico del país y el creciente distanciamiento entre la sociedad y la dirigencia.

Al referirse a las dificultades estructurales actuales, advirtió sobre el impacto anímico en las nuevas generaciones: “Hay muchos jóvenes dándose cuenta que les va a costar la movilidad social, es un problema con el que convivimos hace mucho tiempo y es oprimente, genera un bajón, problemas como esos son muy difíciles de resolver”.

Esta frustración ciudadana, explicó, choca contra una dirigencia alejada de la realidad.

“Los discursos políticos hoy no le hablan a nadie, repiten fórmulas sin convicción. Son burócratas que de alguna forma preservan un discurso defensivo que les garantice seguir perteneciendo a ese círculo, es gente que se olvidó del por qué empezó a hacer política, y eso el votante lo ha percibido y lo percibe cada vez más”, sentenció.

Ante el dato de que “cada vez vota menos gente”, el economista analizó el fenómeno de las figuras disruptivas en el poder.

“Eso le abre la puerta a una demanda de outsiders o de gente nueva. Los outsiders de algún lado salen, para hacer política tenés que tener apoyo del círculo rojo, dinero, una estructura, así que inevitablemente te vas a solapar con los que están antes. Los outsiders funcionan más como una ilusión que como una solución”, definió.

En esa misma línea, remarcó que “todo el mundo se dio cuenta que el voto obligatorio se volvió optativo, ya ni siquiera te exigen votar”. A partir de esto, proyectó un escenario de apatía donde la ciudadanía prioriza el ámbito personal.

“Estamos derivando hacia una situación donde vote menos gente, la mayoría baje sus expectativas en relación a la política y las ponga en su propia vida privada, un nuevo equilibrio donde la política sigue por sus carriles pero su representatividad es más bien accesoria”.

En el plano laboral, Levy Yeyati desmitificó la idea de que la informalidad sea mayoritariamente un fenómeno voluntario, aunque reconoció que algunos jóvenes sin responsabilidades familiares eligen “la libertad de la informalidad”.

Sin embargo, aclaró: “La mayoría de la gente que es cuentapropista o informal lo hace por necesidad, porque no encuentra algo mejor, no es una elección. Y ahora que se están destruyendo empleos en el sector público y privado, el cuentapropismo sigue actuando como salida, porque no queda otra”.

Finalmente, el escritor fue categórico al ser consultado sobre si los recientes cambios normativos impulsados por el Gobierno nacional pueden revertir la crisis de empleo.

“No es una reforma laboral, para empezar. Son una serie de cuestiones que reducen el costo laboral para ciertas empresas. No hay reforma que tienda a la generación de buenos empleos que incluya un componente de formación. Empecemos por formar a los trabajadores”, concluyó.