Rockhopper y Navitas, las dos compañías con licencia para operar el yacimiento petrolero Sea Lion al norte de las islas Malvinas, respondieron también al mensaje de Javier Milei. En un comunicado conjunto emitido este viernes tras la cadena nacional, las empresas minimizaron las advertencias del Presidente de aplicar sanciones a quienes exploten los recursos naturales de las islas.
Remarcaron que las licencias que poseen fueron “legalmente otorgadas” por el gobierno local de las islas. Sin embargo, de forma paralela, las acciones de ambas petroleras iniciaron la jornada con una fuerte caída.
La respuesta de las petroleras y el impacto en el mercado
La británica Rockhopper y la israelí Navitas indicaron que las licencias “legalmente otorgadas” por el gobierno local en Malvinas siguen siendo válidas y que “no se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades del proyecto de Sea Lion, incluido el calendario para completar el desarrollo del proyecto”.
El comunicado aclara que se refiere a “informes en prensa y en conexión con el discurso pronunciado anoche por el presidente argentino”.
De manera paralela, las acciones de ambas registraban fuertes caídas en el mercado de Londres este viernes. Los papeles de Rockhopper y Navitas cedían hasta 10%.
Cómo es el proyecto Sea Lion y quiénes lo impulsan
Sea Lion es un yacimiento offshore ubicado en el Atlántico sur, a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y a 450 metros de profundidad. De avanzar según lo previsto, sería el primer desarrollo de crudo en aguas cercanas al archipiélago.
El hallazgo del yacimiento se remonta a mayo de 2010, cuando Rockhopper anunció el descubrimiento de crudo en la zona. Tras años de estudios, ambas compañías adoptaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025, lo que implica que el proyecto es considerado viable desde el punto de vista técnico y económico.
Según datos de Navitas al 31 de julio, el yacimiento contaba con 314 millones de barriles de reservas probadas y probables. La primera fase apunta a una producción de 50.000 barriles diarios, con el primer petróleo previsto para marzo de 2028.
La inversión inicial está prevista en u$s 1800 millones hasta la obtención del primer crudo, a los que se sumarán otros u$s 2100 millones para el resto de la explotación, que se proyecta a 30 años. La operación de extracción está planteada para que comience en 2028.