En esta noticia
- El dólar es el refugio favorito de los argentinos, pero tiene límites
- El ladrillo: atractivo hoy, pero con paciencia
- Invertir en pozo o en ya construido
- Invertir en la bolsa es solo una oportunidad para quienes aguantan la volatilidad
- Invertir en plazo fijo y las criptos: los extremos
- Los sectores con más futuro y el mayor riesgo macro
En Argentina, la inflación acumulada de la última década superó el 10.000% y el tipo de cambio oficial se multiplicó más de 60 veces. Por eso, elegir dónde invertir los ahorros no es un detalle menor. El análisis de los últimos diez años revela que no todas las alternativas funcionaron igual, y que las decisiones de timing importan tanto como el instrumento elegido. ¿Dólares, ladrillos o qué?
En diálogo con El Cronista, Fausto Spotorno, Director del Instituto de Economía (INECO) de la UADE y Director del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados, explicó que si bien “no existe un activo que sea completamente seguro y sin riesgo que te permita ganar capital”, lo más parecido a eso son “los activos libres de riesgo, que en general se consideran los títulos del Tesoro norteamericano o los títulos del gobierno alemán”.
El dólar es el refugio favorito de los argentinos, pero tiene límites
La divisa estadounidense fue históricamente el instrumento de ahorro por excelencia del argentino medio. Spotorno no pone lo pone en duda, pero también señala que “si a este instrumento defensivo lo mantenés mucho tiempo, perdés la tasa de interés y la inflación internacional, que no es cero”. Esta inflación “es baja para los estándares argentinos, pero claramente existe”, sostuvo.
Los datos de 2025 indicaron que el dólar MEP cerró el año con una suba del 26,5%, por debajo de la inflación estimada del 30,6%. Es decir, quien dolarizó sus ahorros a principios de año perdió poder adquisitivo en términos reales.
El dólar oficial, en cambio, subió un 40,6% tras la salida del cepo en abril, pero su acceso fue restringido durante buena parte del período. El gran cambio fue el abandono del esquema de controles cambiarios el 14 de abril de 2025, de la mano de un acuerdo con el FMI y la implementación de un régimen de flotación administrada con bandas. Esa transición generó volatilidad, con un sobreajuste inicial del tipo de cambio seguido de una corrección hacia el equilibrio.
El ladrillo: atractivo hoy, pero con paciencia
Según datos de la consultora FyMA, en una mirada de largo plazo, los inmuebles fueron la inversión ganadora, por ejemplo, unos u$s 100 invertidos en propiedades en 1993 se convirtieron en aproximadamente u$s 350 treinta años después. Pero el período 2015–2025 contiene su propio ciclo completo, con picos y valles que hacen que el timing haya sido determinante. El metro cuadrado en Buenos Aires alcanzó su máximo en 2018–2019, para luego caer un 40% en dólares reales hasta tocar fondo hacia 2021–2022. En 2025 el mercado mostró signos claros de recuperación: el valor promedio de cierre trepó a u$s 2.079/m2 en marzo, con una suba interanual del 15,5%, acumulando ya seis trimestres consecutivos de alza.
Spotorno coincidió con esa lectura y afirmó que “las propiedades hoy en Argentina están bastante atractivas, porque la verdad que los precios no son muy altos en términos de salario”, afirmó. Y añadió que se garantiza cierta capacidad de ganancia y que “si no necesitás el dinero por mucho tiempo, es un buen instrumento para invertir”.
Sin embargo, el economista indicó que la liquidez es la principal desventaja de este activo. “La propiedad tiene la desventaja de la liquidez. No es tan fácil venderla, te lleva tiempo. Si invertiste $200.000 en una propiedad y necesitás $ 20.000, no podés venderla con nada más”, graficó. “Si vos comprás una propiedad hoy y la querés vender dentro de un año, los costos de entrada y salida te van a reventar cualquier ganancia, aún si la propiedad sube”. Por lo tanto, invertir en ladrillo (propiedades) “es una inversión solo de largo plazo para mantener el capital”, advirtió.
Invertir en pozo o en ya construido
Sobre la posibilidad de invertir en pozo, Spotorno fue más cauteloso y remarcó que “los costos de construcción están altos y eso puede implicar que la rentabilidad no sea lo que uno espera”. Y aunque reconoció que hay zonas con potencial, como aquellas con bajo costo de tierra y perspectivas de crecimiento, su diagnóstico fue que “obviamente es mucho más rentable comprar algo ya construido a esta altura del partido”.
En perspectiva histórica, el economista también matizó el mito del ladrillo infalible: “El ladrillo es una inversión de largo plazo. No es de riesgo cero. Pensando en 10 o 5 años, ha tenido una buena performance en general, pero el riesgo no es cero”. Spotorno lo ilustró con un ejemplo: “Si alguien compró un departamento en 1997 y lo quiso vender en 2003, perdió plata. Pero si lo hubiera aguantado 5, 6 o 7 años más, por ahí recuperaba lo perdido”.
La derogación de la ley de alquileres y la reactivación del crédito hipotecario en pesos UVA dinamizaron la demanda en 2025. Las escrituras de compraventa en CABA crecieron casi 27%, el quinto mejor año en 27 mediciones.
Invertir en la bolsa es solo una oportunidad para quienes aguantan la volatilidad
La inversión bursátil fue, en promedio, la más rentable de la última década, pero también la más selectiva. A escala global, el S&P 500 rindió cerca del 14% anual en dólares entre 2015 y 2025, una década excepcional por encima de su media histórica. Para el inversor argentino, ese retorno se amplificó con la devaluación del peso, ya que quien accedió al mercado estadounidense vía Cedear capturó tanto la suba del índice como el salto cambiario.
En 2025, los Cedear ETF se destacaron. El GLD, que replica el precio del oro, lideró con una suba del 113% en pesos, impulsado por las tensiones geopolíticas y la debilidad del dólar estadounidense. Le siguieron el EWZ (Brasil, +81%), el ARKK (tecnología e IA, +72%), el EEM (mercados emergentes, +67%) y el FXI (grandes empresas chinas, +63%). En la bolsa local, el cuadro fue más matizado: el S&P Merval cerró 2025 con un alza nominal del 20%, que se convierte en una caída real de entre 6% y 10% según se ajuste por inflación o por tipo de cambio.
Spotorno también ve valor en las acciones locales, aunque con la misma lógica de largo plazo que aplicó la mercado inmobiliario. “Las acciones en Argentina, yo también creo que es una buena inversión hoy. No veo precios altos en el mercado accionario”, dijo. Pero aclaró de inmediato que la apuesta requiere paciencia y que “es probablemente buena opción si te la querés mantener por lo menos 3 años” “Estamos hablando de un mercado muy volátil, muy volátil. La liquidez es grande, entrar y salir es relativamente barato, pero en el medio los precios pueden sacudirse bastante”, explicó.
Invertir en plazo fijo y las criptos: los extremos
Uno de los datos más llamativos de 2025 fue el rendimiento del plazo fijo en pesos. Con un retorno acumulado estimado del 39,2%, superó tanto a la inflación como al dólar. No es algo habitual en la historia financiera argentina, donde la tasa real suele ser negativa. El contexto de tasas elevadas y menor presión cambiaria generó una ventana inusual para este instrumento clásico.
Las criptomonedas, en cambio, defraudaron a quienes esperaban repetir los ciclos alcistas del pasado. Bitcoin cayó un 5% punta a punta en el año, aunque con una volatilidad extrema, ya que había subido 63% entre abril y octubre, para luego corregir más del 32% en semanas. Ethereum fue aún más errático, con una caída anual del 11%.
Los sectores con más futuro y el mayor riesgo macro
Más allá de los instrumentos financieros, Spotorno también identificó los sectores productivos con mejor perspectiva. “Los sectores más importantes siguen siendo obviamente minería, petróleo, el sector inmobiliario —aunque hay que elegir bien dónde—, y el sector agropecuario y ganadero”, enumeró. Como extra, mencionó al turismo y a los servicios profesionales, aunque advirtió que “requieren inversión de nivel profesional, a nivel global”.
Y sobre el mayor riesgo macroeconómico para el ahorro, el economista consideró que “el mayor riesgo es la inflación, volver a procesos inflacionarios”. “Cuando la economía se estabiliza, uno puede estirar los plazos de las inversiones y pensar en proyectos a más largo plazo”. En cambio, en contextos inflacionarios ocurre exactamente lo contrario. “Uno prioriza las inversiones a corto plazo, que den mucha rentabilidad con mucho riesgo, y pretende salir lo más rápido posible”. “Para la inversión y el desarrollo, lo peor que puede pasar es la inflación”, aseguró.
La diversificación en activos dolarizados con exposición al exterior fue la estrategia más consistente para preservar y hacer crecer el capital en la última década. El ladrillo funcionó bien en el largo plazo, pero castigó a quienes entraron en el momento equivocado. El dólar cash protegió del colapso del peso, pero no fue el mejor activo. El plazo fijo, salvo excepciones como 2025, destruyó valor sistemáticamente.
La estrategia, pareciera estar en leer el momento, diversificar y mantener liquidez para aprovechar las oportunidades cuando aparecen y saber que no existe un solo activo ganador.