Argentina se encuentra cerca del promedio de América Latina en materia exportadora, pero se despega claramente por el lado de las importaciones. Mientras la región volverá a comprar y vender más al mundo, Argentina cerrará el año con una caída de sus importaciones.

Según las estimaciones que presentó este jueves José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, las ventas externas de bienes de la Argentina alcanzarán los u$s 103.390 millones, un aumento del 19% respecto de 2025, mientras que las compras al exterior se ubicarán en u$s 69.998 millones, un 3% menos que el año pasado.

El comportamiento difiere del esperado para América Latina y el Caribe, donde CEPAL proyecta que las exportaciones regionales de bienes crecerán 20% en valor durante 2026, mientras que las importaciones avanzarán 16%.

En América del Sur, las ventas externas crecerían 17% y las compras 10%; en el Mercosur, 16% y 9%, respectivamente.

El efecto del ajuste y baja demanda interna

El contraste es todavía más claro cuando se observa el volumen del comercio. CEPAL estima que las exportaciones argentinas crecerán 9% en cantidad, además de un aumento del 10% en precios.

Exportaciones CEPAL 2026Exportaciones CEPAL 2026

Para las importaciones, en cambio, proyecta una caída de 4% en volumen, con precios apenas 1% superiores a los de 2025.

En tanto que, a nivel regional ocurre prácticamente lo contrario ya que el aumento proyectado de las importaciones de bienes será explicado por una combinación de 12% de crecimiento en los volúmenes y 4% en los precios.

Desde CEPAL vincularon esta expansión con la recuperación del consumo interno y una mayor demanda de insumos intermedios y bienes de capital.

En cambio, la dinámica Argentina está directamente vinculada con el ajuste macroeconómico y la recomposición de los precios relativos que “continúan moderando la absorción interna y las compras externas”. Al mismo tiempo que mejoran los incentivos para producir con destino a los mercados internacionales.

Así, el superávit comercial argentino proyectado para 2026 que alcanzará los u$s 33.392 millones, no responde únicamente al aumento de las ventas externas. También se sostiene en una demanda atravesada por la caída del consumo interno.

La diferencia con otros países de la región es marcada. Por ejemplo, Brasil tendría un crecimiento de exportaciones de 16% y de 12% en importaciones mientras Paraguay de 19% y 14%, respectivamente.

El dato también muestra que el salto exportador argentino tiene dos componentes. Por un lado, la mejora de los precios internacionales explica una parte importante del aumento del valor exportado. Pero, por otro, CEPAL proyecta un crecimiento de 9% en los volúmenes, lo que implica una expansión efectiva de las cantidades colocadas en el exterior.

China +1: la influencia de Asia en el comercio regional

El otro cambio que destaca CEPAL ocurre en la geografía del comercio. Asia gana participación como destino de las exportaciones latinoamericanas, pero el fenómeno ya no se explica solamente por China.

Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones de América Latina y el Caribe hacia Asia crecieron 37% interanual. Dentro de ese resultado, las ventas a China aumentaron 24%, mientras que las dirigidas al resto de las economías asiáticas se dispararon 60%. El caso más destacado fue India, con un incremento de 102%.

La tendencia se proyecta para todo el año. CEPAL estima que las exportaciones regionales hacia Asia, excluida China, crecerán 32% en 2026, por encima de los envíos a Estados Unidos (24%), la Unión Europea (20%) y China (19%).

En cambio, las exportaciones intrarregionales crecerían apenas 8%. Como consecuencia, la participación de América Latina y el Caribe en sus propias exportaciones totales bajaría del 14% en 2025 al 13% en 2026, mientras Asia pasaría del 22% al 24%.

El organismo interpreta este proceso como una diversificación de los vínculos comerciales asiáticos. China continúa siendo el principal mercado de la región, pero India, las economías de la ASEAN y Corea del Sur adquieren una importancia creciente.

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El fenómeno también está relacionado con la estrategia conocida como “China +1”: las empresas buscan complementar su presencia productiva en China con nuevas localizaciones en otros países asiáticos lo que fortalece las cadenas regionales de valor.

“La región enfrenta desafíos en un entorno geopolítico incierto: las tensiones, las disrupciones logísticas y la falta de previsibilidad comercial plantean riesgos, mientras los minerales críticos y las nuevas exigencias ambientales reconfiguran las cadenas de valor y el acceso a los mercados”, indicó el ejecutivo de la CEPAL.

Servicios modernos: otra exportación que gana peso

Fuera de las exportaciones tradicionales de bienes, CEPAL destacó el crecimiento de los servicios modernos, vinculados con informática, servicios empresariales, profesionales y actividades digitales.

A nivel regional, el comercio de servicios también tendrá un año de expansión: CEPAL proyecta que las exportaciones de servicios crecerán 11% en 2026 y las importaciones 9%. Para el Mercosur, el aumento sería de 12% y 13%, respectivamente.

Argentina vuelve a destacarse en este segmento. El organismo proyecta un aumento de 17% en sus exportaciones de servicios, muy por encima del promedio regional, hasta unos u$s 21.520 millones.

El avance se explica en parte por la expansión de los servicios vinculados al comercio, pero también por el desarrollo de actividades modernas. En el primer semestre, las exportaciones argentinas de servicios crecieron 15% interanual.

Argentina se encuentra entre los países de la región que lograron desarrollar una oferta relevante. En 2024 exportó u$s 9250 millones de servicios modernos, con un crecimiento promedio anual de 9,25% entre 2005 y 2024.

El dato adquiere una dimensión adicional frente a la pérdida de capacidad de la industria manufacturera para generar empleo a gran escala.

En ese sentido, CEPAL plantea que los servicios modernos pueden contribuir a la transformación productiva, elevar la productividad y diversificar las exportaciones, aunque su expansión requiere talento calificado, habilidades digitales y formación adaptada a las necesidades empresariales.

Daniela García, directora de la División de Comercio Internacional e Integración, destacó que la coyuntura comercial favorable observada en la región durante 2026 ofrece una oportunidad para conectar las políticas comerciales, de desarrollo productivo y de inversión con las nuevas tendencias de la economía mundial.