

Los cambios de gobierno en países como Chile, Argentina y Colombia, así como las próximas elecciones en Brasil, podrían incentivar la inversión en América Latina y ayudar a la región a capitalizar la creciente demanda de cobre y otros minerales críticos impulsada por la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, la ejecución de reformas y la capacidad para ofrecer certidumbre a los inversionistas serán determinantes para atraer capital.
En entrevista con El Cronista, Magdalena Ocampo, analista de Provincial Asset Management, explicó que los cambios en la orientación política de algunos gobiernos latinoamericanos podrían favorecer las inversiones vinculadas con esta tecnología, en un contexto en el que la competencia entre EE.UU. y China está elevando la demanda de minerales críticos y acelerando la reorganización de las cadenas de suministro.
Para la analista del fondo de inversiones, la oportunidad para América Latina no depende únicamente de su riqueza en recursos naturales, sino de su capacidad para convertir esa ventaja en proyectos productivos mediante políticas favorables a la inversión, una regulación más eficiente y el desarrollo de infraestructura.
“Es menos sobre la orientación de centro-derecha y más sobre cuáles son los objetivos y qué se está prometiendo”, explicó.
En el estudio Cómo la IA y la geopolítica están desbloqueando el potencial de recursos de América Latina, Ocampo señala que el papel de la región en las cadenas mundiales de suministro de minerales críticos está creciendo a medida que se acelera la inversión en infraestructura de inteligencia artificial, energía y defensa.
Sin embargo, la incertidumbre regulatoria, los obstáculos para obtener permisos y los cambios en las prioridades políticas han dificultado que la riqueza mineral de América Latina se traduzca en inversiones sostenidas.
IA impulsa la demanda de cobre y minerales críticos
El auge de la inteligencia artificial está incrementando la demanda de recursos naturales necesarios para construir centros de datos, ampliar las redes eléctricas y desarrollar infraestructura tecnológica.
En este contexto, el cobre se ha convertido en un insumo estratégico por su uso en sistemas eléctricos y de transmisión de energía. De acuerdo con el análisis de Ocampo, cerca de 30% de las reservas mundiales de cobre se encuentran en América Latina, principalmente en Chile y Perú.
El litio también es relevante por su utilización en baterías para dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía. Chile, Bolivia y Argentina concentran aproximadamente 45% de las reservas mundiales de litio, según el estudio, en una región conocida como el Triángulo del Litio.
A estos recursos se suman la plata, el níquel y las tierras raras, que también tienen aplicaciones en distintas industrias tecnológicas y energéticas.
No obstante, contar con reservas minerales no garantiza la llegada de inversiones. América Latina necesita atraer el capital requerido para extraer, transportar y procesar esos recursos, un proceso que depende tanto de las condiciones regulatorias como de la infraestructura disponible.
De hecho, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte en sus recientes notas técnicas sobre minerales críticos que la transición digital y tecnológica global está transformando profundamente el mercado de materias primas. El organismo señala que la región enfrenta el reto estratégico de no limitar su participación al suministro primario, sino de articular políticas industriales que permitan industrializar y capturar mayor valor agregado a partir de esta demanda impulsada por las nuevas tecnologías.
Asimismo, un informe estratégico del Foro Económico Mundial (WEF) enfocado en la seguridad de minerales para tecnologías avanzadas destaca que el potencial geológico de América Latina representa una pieza clave para diversificar el suministro global frente a la rivalidad geopolítica. No obstante, el organismo advierte que la simplificación de los procesos de permisos y la reducción de cuellos de botella en infraestructura serán indispensables para evitar que la incertidumbre regulatoria frene la materialización de los proyectos de inversión.
Ocampo, de Provincial, identificó los permisos como uno de los principales obstáculos para concretar nuevos proyectos de inversión.
Los procesos regulatorios pueden acumular requisitos federales, estatales y locales, algunos de ellos superpuestos, lo que prolonga los plazos y eleva los riesgos para los inversionistas.
A esto se suma la falta de infraestructura en regiones remotas donde se encuentran algunos yacimientos, así como la oposición de comunidades locales, que puede derivar en conflictos políticos e incluso en la cancelación de proyectos.
“Si no puedes obtener un permiso, no puedes construir”, señaló la analista, al destacar que la simplificación de los procesos regulatorios será determinante para aprovechar la oportunidad de inversión.
Ocampo puso como ejemplo a Chile, uno de los países que buscan agilizar los permisos para impulsar la actividad económica. Sin embargo, la competencia por atraer capital también dependerá de la capacidad de cada gobierno para mantener sus políticas y ofrecer certidumbre a largo plazo.
El análisis de Principal también destaca la experiencia de China, cuya influencia en las cadenas de suministro no se limita a la extracción de minerales en América Latina y África, sino que se extiende al procesamiento y la refinación, etapas esenciales para abastecer a las industrias tecnológicas.
En paralelo, EE.UU. y otras economías occidentales buscan diversificar sus fuentes de suministro. En este escenario, la cercanía geográfica de América Latina con el mercado estadounidense representa una oportunidad para atraer inversiones y ampliar su participación en las cadenas de suministro.
Ocampo advirtió que un cambio en la orientación política de los gobiernos no garantiza por sí mismo un aumento de la inversión extranjera directa. Los inversionistas deberán evaluar si las reformas anunciadas se implementan y si las condiciones fiscales, regulatorias y de infraestructura permiten desarrollar los proyectos.
México puede beneficiarse del nearshoring y la demanda de cobre
México también tiene oportunidades para capitalizar el auge de la inteligencia artificial, incluso si no concentra las mayores inversiones en centros de datos de América Latina. Su cercanía con EE.UU., sus recursos naturales y su integración manufacturera pueden favorecer su participación en las cadenas de suministro tecnológicas.
Ocampo identificó tres vías para que México aproveche esta tendencia. Por un lado, el aumento de la demanda de materias primas como el cobre, el crecimiento de las exportaciones de productos tecnológicos y la adopción de herramientas de inteligencia artificial por parte de empresas de distintos sectores.
La analista también destacó las oportunidades asociadas con el nearshoring y la reorganización de las cadenas de suministro. Parte de la producción tecnológica que se origina en Asia puede incorporarse a procesos manufactureros en México antes de exportarse a EE.UU.
Sin embargo, esta oportunidad convive con riesgos comerciales. La industria automotriz mexicana está expuesta a la incertidumbre sobre los aranceles y las relaciones comerciales con Estados Unidos, factores que podrían limitar los beneficios de una expansión económica más generalizada.
A diferencia de otros países de América Latina en los que Ocampo identifica cambios de orientación política que podrían favorecer la inversión, México enfrenta un contexto distinto. Aun así, su posición geográfica y su integración comercial con EE.UU. pueden seguir respaldando su participación en las cadenas de suministro.















