El fuerte crecimiento de las plataformas como Shein y Temu en el consumo local comenzó a generar una nueva discusión dentro del Gobierno, mientras se define quién encabezará una misión comercial a China.
Al margen del alineamiento geopolítico con Estados Unidos, funcionarios del gabinete de Javier Milei estudian cómo aprovechar el boom de compras asiáticas para desarrollar un canal de exportación que permita reducir el déficit comercial con China y abrir oportunidades para productos argentinos.
El auge del courier impulsó un hito logístico: desde diciembre de 2025, China Eastern Airlines conecta Shanghái y Buenos Aires con dos vuelos semanales. Esta ruta, con escala en Auckland, no solo transporta pasajeros, sino que ofrece 25,2 toneladas de carga útil por vuelo. Con una duración de 26 horas, la operación se consolida como un canal estratégico para el comercio bilateral.
Dentro del equipo económico que lidera el ministro Luis Caputo, especialistas en comercio internacional identificaron rápidamente una oportunidad en ese flujo aéreo. Según una fuente oficial consultada en estricto off the record, la estrategia apunta a aprovechar la capacidad de carga disponible en los vuelos de regreso hacia Asia.
“La idea es aprovechar todos esos aviones que llegan cargados pero vuelven vacíos para exportar”, señaló la fuente. De todos modos, admitió que el proceso será gradual. “No lo vamos a completar”, aclaró, en referencia a la posibilidad de llenar completamente la capacidad de carga, ya que la oferta exportadora todavía debe desarrollarse.
Aun así, estiman que podría convertirse progresivamente en un instrumento para equilibrar la balanza comercial que resultó deficitaria en u$s 8000 millones, y abrir oportunidades para colocar bienes locales con mayor valor agregado en el mercado asiático.
La propuesta es ambiciosa y está condicionada por el vínculo de Javier Milei con Xi Jinping.
Desembarco clave
“Están al 10% de su capacidad de empuje”, explicó una fuente vinculada con el desarrollo local de Temu. De acuerdo con esa visión, las compañías aún están terminando de adecuar sus sistemas y se espera que más plataformas desembarquen en 2026.
Este crecimiento fue motorizado por el nuevo límite de u$s 3000 para envíos courier y una madurez tecnológica local que permitió que el peso promedio de los paquetes se duplicara de 0,45 kilos a 1 kilo en solo un año.
Además, en un contexto de tensiones arancelarias globales por el conflicto con estados Unidos, los bajos precios de China y la oportunidad de expandirse en un mercado regional nuevo terminaron de consolidar la tendencia.
Palanca local
El desarrollo de la infraestructura logística local fue otro de los elementos que facilitaron la expansión del courier en los últimos 2 años. En este sentido, operadores nacionales señalan que ha sido fundamental la creación de sistemas de aduana diseñados específicamente para gestionar grandes volúmenes de transacciones internacionales de forma ágil y automatizada.
Empresas como Andreani cuentan con una capacidad instalada significativa. La compañía dispone de sistemas automatizados de clasificación —sorters— capaces de procesar hasta 28.000 envíos por hora, además de otro equipo con capacidad para 8000 paquetes por hora. Esa infraestructura permite manejar grandes volúmenes de paquetería.
También influyó el desarrollo de redes de puntos de entrega en todo el país; por ejemplo, dispone de unos 2.500 puntos que facilitan la recepción de envíos.
Esta infraestructura también está al servicio de la exportación aunque hoy ocupa un espacio marginal.
El “win-win” en el flete
Del lado de las exportaciones, el desarrollo de la red de correos locales es un factor positivo, aun así, la pata esencial de la iniciativa que ajustan técnicos de Economía es conseguir que la carga local aterrice en China con un costo bonificado; por eso, el vínculo bilateral y la visita de autoridades del Gobierno a ese país, es clave.
“La ineficiencia logística constituye uno de los principales obstáculos estructurales para la competitividad sistémica de la economía argentina", explicó Marisa Bircher, ex secretaria de Comercio Exterior de la Nación y aseguró que “cualquier medida que nos conecte en mejores condiciones con los mercados externos es un paso relevante en la competitividad de nuestras exportaciones”.
“Es una excelente oportunidad”, dijo Gabriel Salomón, Director Ejecutivo de Jidoka y recomendó poner el foco en productos que requieran tiempos de tránsito mínimos o condiciones de refrigeración específicas que el transporte marítimo no puede garantizar con la misma agilidad.
“Así como en el transporte marítimo se utilizan los contenedores reefer no operativos para reducir costos de importación, en el sector aéreo el crecimiento explosivo del e-commerce desde China puede generar una dinámica similar", dijo y, entre los bienes que se pueden despachar por vía aérea mencionó: carne vacuna; vino; productos gourmet (miel, frutos secos, pesca); cosmética natural; productos orgánicos e ingredientes naturales como aceite de rosa mosqueta.
Además agregó como potencial beneficiario al sector pharma y biotech; suplementos; ingredientes activos y productos veterinarios.
Estrategia global
El sector privado apoya las iniciativas que potencien las exportaciones, aun así, advierten que la falta de redes de distribución y canales comerciales consolidados impide que los productos locales se posicionen de manera sostenida en el exterior.
Esto, según señalan, obliga a las empresas a enfrentar solas un mercado global que exige, además de calidad, una estrategia de “Marca País” mucho más sólida.
A este escenario se suman los altos costos logísticos y la complejidad burocrática, factores que actúan como barreras de entrada para PyMEs y emprendedores.
La dificultad para gestionar stocks y la fuerte presión sobre los precios —especialmente ante compradores chinos— comprometen la rentabilidad.
Para revertir esto, especialistas sugieren implementar hubs logísticos y alianzas con revendedores locales que faciliten la distribución y profesionalicen la cadena de comercialización.