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La inflación de febrero fue del 2,9% y acumula 9 meses de alza continua. El resultado que publicó el INDEC este jueves reflejó que el índice sigue estancado cerca del 3% mensual, con una aceleración gradual desde mediados de 2025.
El guarismo también implica que el IPC no baja de los dos puntos desde agosto, cuando tocó el 1,9%. A partir de allí, la secuencia mensual no paró de escalar: en detalle, el índice aceleró en septiembre (2,1%), octubre (2,3%), noviembre (2,5%), diciembre (2,8%) y enero de 2026, que registró el mismo valor que febrero.
Sobre esto opinó el economista Jorge Vasconcelos, investigador Jefe de IERAL, quien sostuvo que el último dato de inflación refleja una resistencia a la baja a raíz de la recomposición de precios relativos y las tarifas. Asimismo, advirtió por un “trilema” clave que condiciona la estrategia del Gobierno para contener la suba de precios.
El “trilema” que impide que los precios bajen, según Jorge Vásconcelos
“Es muy importante poder resolver el trilema que tenemos desde principios de año y sigue absolutamente vigente”, aseguró el especialista y puso en evidencia cuáles son estos tres frentes: recuperar reservas internacionales, bajar las expectativas inflacionarias y recomponer el nivel de actividad económica para que se traduzca en empleo genuino.
No obstante, Vásconcelos sugirió que es muy complejo que estas variables no pueden convivir en simultaneo, debido a que existen tensiones entre si y generando un “efecto dominó”.
Por un lado, remarcó que el hecho de que la inflación sea resistente a la baja “genera problemas al crédito”, ya que mantiene la tasa de interés en niveles volátiles.
Otro de los puntos señalados por el economista es la situación del Banco Central. A pesar de que la entidad viene comprando dólares a un ritmo positivo (más de 3.000 millones de dólares en lo que va del año), subrayó que esto no se traduce en un aumento de las reservas netas. El motivo, explica Vásconcelos, es la falta de refinanciación de los vencimientos de deuda externa.
“Y ahí hay un problema en la estrategia. El hecho de que haya renunciado el secretario de Finanzas, Alejandro Leu, hace unas semanas atrás, me parece que refleja esa tensión”, consideró.
Y puso el foco en una cifra que condiciona el futuro inmediato del país: el pago de u$s 31.000 de dólares en vencimientos de deuda externa de aquí a finales de 2027.
“Todavía no se sabe bien cómo se van a cubrir. Entonces hay una tensión entre los distintos objetivos que lo ideal sería poder lograrlos simultáneamente. Pero si no se logran, entonces aparece este tema de que para bajar la inflación puede tener que haber suba de tasas de interés y eso puede afectar el crédito”, sostuvo.
“Es temprano para cosechar”
En cuanto al potencial energético como motor de salida, el jefe del IERAL pidió cautela. Si bien Vaca Muerta y el litio son activos estratégicos, especialmente ante crisis globales en Medio Oriente que ponen en riesgo el Estrecho de Ormuz, el economista subrayó que Argentina todavía está en una etapa de “siembra” y no de “cosecha”.
Para ilustrar la distancia que separa al país de las potencias energéticas, Vasconcelos comparó las exportaciones per cápita: mientras que Argentina exporta unos 300 dólares anuales por habitante en energía, Australia exporta 4.500 dólares.
“Es temprano para cosechar, también ahí está el tema de cómo se crean las expectativas. Entonces, no es bueno haber dicho que la inflación iba a ser cero y pico en agosto, no es bueno decir que los dólares nos van a salir por las orejas”, concluyó.